viernes, 27 de febrero de 2015

BIOGRAFÍA DE MARX de C. MAIER & A. SIMON

Norma editorial. 2015.
64 páginas, 16 euros.

OTRA VEZ MARX


La biografía es un género de moda en el mundo del cómic. Abundan los libros de memorias y las novelas gráficas dedicadas a nuestros héroes culturales y famosos de toda clase y condición. 

Tras verter las andanzas de Freud en viñetas, el mismo equipo de creadoras, Marx Corinne Maier y Anne Simon, se ha puesto con Marx


No es esta la primera ocasión en que la vida del viejo Carlitos llega al comic ni sin duda será la última. Algunos recordarán que en las páginas de la revista Troya/Trocha ya se publicó una sucinta biografía de su mujer, Jenny, a través de la cual contemplábamos no pocas de las miserias a las que tuvo que enfrentarse la familia Marx.
Rius firmó una hagiografía “oficial” en su Marx para principiantes, un número más de la interesante colección “For beginners” donde también apareció el Kafka de Crumb. El mexicano ofrecía por un lado unos apuntes biográficos y luego dedicaba la mayor parte del volumen a explicar el pensamiento de Marx. La introducción era especialmente lamentable, atribuyendo el farragoso estilo del alemán a sus inmensos conocimientos y pidiendo disculpas a los lectores por simplificar conceptos tan profundos. Lo cierto es que Rius ha vivido días mejores y no contaría este libro entre sus trabajos más brillantes.

Esta nueva aproximación es algo más crítica y al menos no se salta algunos aspectos desagradables. No oculta del todo La cuestión judía, el arrebato antisemita que en gran medida permite entender los posteriores desarrollos del filósofo alemán. Primero los judíos tienen la culpa de todo y luego, por extensión, la burguesía se convierte en el chivo expiatorio que debe ser liquidado.

Aunque en la contraportada se califica a Marx como el “mayor pensador económico de todos los tiempos” esa es una afirmación tremendamente exagerada. La vigencia de su pensamiento tiene más que ver con los gobiernos totalitarios que han voceado sus profecías apocalípticas, la Unión Soviética y China antes y Venezuela, Cuba y compañía ahora, que con la solidez o claridad de sus ideas. En realidad, Marx tenía más de poeta que de economista y sus veleidades científicas eran poco más que una broma.

Este tebeo apenas se detiene en ciertos aspectos que son relevantes, pero al menos los menciona. Por ejemplo la relación de explotación que el pensador tuvo con quienes le rodearon: Engels, su mujer y su familia. A todos los sableó y exprimió hasta el límite. Como economista, nunca fue capaz de mantenerse ni de administrar el dinero que llegó a conseguir.
Tampoco se interesó por los datos, por los hechos reales y concretos. Cuando se citan los tratados en que muestra su preocupación por los trabajadores de aquí o de allá, no debe olvidarse que su conocimiento siempre fue libresco, en muchos casos empleando información que, o bien estaba desfasada o bien manipuló para que se ajustara a su versión de la realidad. Habló mucho de la opresión de la clase obrera, sí. Pero no dudó en preñar a su criada, a la que además nunca pagó un sueldo. Tampoco reconoció a su hijo ilegítimo. El episodio aparece en este volumen, pero con excesiva discreción. También se pasa de puntillas por otro asunto incómodo: el desprecio que Marx sentía hacia todos aquellos que no eran intelectuales como él. Preocuparse por los proletarios estaba bien en teoría. En la práctica era mejor impedir que participaran en la toma de decisiones. Parte de su carácter snob y manipulador se refleja en algunas de las secuencias de las Internacionales, pero casi de pasada.

En fin, al menos la prosa es ligera, el dibujo funcional y el volumen se deja leer de un tirón. Les aconsejo que completen la información consultando la semblanza de Marx que Johnson ofrece en su libro Intelectuales. No tiene dibujitos pero se disfruta desde la primera línea.
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viernes, 20 de febrero de 2015

LAS DAMAS DE LA PESTE de J. COSNAVA y R. del RICÓN

"Las damas de la peste" de Javier Cosnava y Rubén del Rincón, edita Dibbuks- comic guerra civil españa premio ciutat de palma
Dib•Buks. 2014
100 páginas, 16 euros.

CINE ESPAÑOL EN VIÑETAS


Finalmente se publica el segundo Premio Ciudad de Palma de Comic. La obra ha llegado con un enorme retraso y no creo que esa espera haya merecido la pena.


La participación como dibujante de Rubén del Rincón asegura una indudable calidad gráfica. Es un narrador vigoroso y atrevido, que no esquiva los puntos de vista más complejos y que exhibe un trazo veloz y descarado. Caracteriza bien a los personajes y sus escenas de acción son trepidantes, por ejemplo las primeras secuencias en las barricadas o la batalla aérea contra los stukas nazis.

El bitono está bien usado y sus negros se cargan de un adecuado dramatismo. La estructura del guión también es ambiciosa. La historia se cuenta a través de tres miradas, que coinciden en algunos momentos y en otros hacen avanzar el relato en nuevas direcciones. Se supone que cuando esos puntos de vista se solapan nos permiten apreciar matices o hechos que desde la otra posición no se podían advertir, enriqueciendo nuestro conocimiento de lo sucedido.

Las protagonistas son tres mujeres, tres chicas al inicio de la obra, que acaban envejeciendo y reencontrándose al cabo de los años. Sus nombres coinciden con las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Fe, después de un prólogo donde se imagina a Camus en la revolución de Asturias del 34, ocupa el primer capítulo, sin duda el más trepidante y mejor contado. Luego se pasa a Caridad, una suerte de fuerza de la naturaleza que se encama con hombres y mujeres y salta barricadas sin compresas… con sangrantes consecuencias. Luego les explica a sus alumnas que deberían celebrar su primera menstruación. La última parte se dedica a Esperanza, una lesbiana aviadora enamorada de Caridad. El epílogo nos devuelve a las tres amigas, que se reúnen en pleno Mayo del 68.

"Las damas de la peste" de Javier Cosnava y Rubén del Rincón, edita Dibbuks - comic guerra civil España
La tardanza que ha acompañado a la publicación de este libro parece obedecer a una doble causa. Por un lado retrasos en el abono del premio por parte del Ayuntamiento de Palma y, por otra, discrepancias en la elaboración del argumento. Así que sus aciertos y errores no son únicamente atribuibles al guionista, Javier Cosnava. Si el dibujante arregló o arruinó el original, no puedo saberlo, tan sólo juzgar unos resultados que considero muy irregulares. El álbum arranca con cierta fuerza, aunque las ensoñaciones camusianas son excesivamente literarias.

Cierto es que el escritor firmó una obra colectiva sobre la rebelión asturiana pero desde luego el tono general de esta novela gráfica es lo más anti-Camús que se pueda imaginar. No en vano él criticó públicamente los excesos y crímenes del comunismo y aquí se ofrece una visión absolutamente mitificada de la revolución.

Las heroínas son como Los Ángeles de Charlie en progre. Empiezan en el Octubre del 34, siguen en la Guerra Civil, participan en la IIGM y finalmente se unen a los estudiantes en el Mayo del 68. Frente a ellas siempre el mismo enemigo: los fachas, el capitalismo, los reaccionarios, etc. Por supuesto, sin el menor asomo de autocrítica. Que los mineros se alzaron contra un gobierno legítimo se olvida o simplemente se soslaya afirmando que eran “los fascistas de Gil Robles”; se salta por encima del pacto nazi-soviético, definiendo a Francia como “un país de derechas”; y, por supuesto, se mitifica el Mayo del 68 apelando a la unión de obreros y estudiantes, unión que no recuerdo se produjera nunca. En cambio de los coqueteos de los universitarios con el maoísmo no se dice nada. Lo que es aún peor, se justifica todo ese discurso con escenas tan melodramáticas y efectistas como la del camión con los niños que se despeña dejando un reguero de criaturas voladoras.

Hay matices, por supuesto. Convertir a la lesbiana en amante de una oficial nazi tiene cierta gracia. Pero esa y otras anécdotas se diluyen en el conjunto de una narración empapada en ideología y que apenas presta atención a la humanidad de sus protagonistas. Compruebo con sorpresa que cuando el cine español casi había conseguido desprenderse de su obsesión guerra civilista el comic parece dispuesto a tomar el relevo. Pues que se preparen a perder los pocos lectores que todavía les quedan.
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viernes, 13 de febrero de 2015

CHARLIE-ANGOULÈME

Festival de la Bande Desinée Angoulème Francia
El Festival de Angoulème alcanzaba este año su edición nº 42, que rindió un merecido homenaje a los dibujantes de la revista Charlie Hebdo asesinados pocas semanas antes.

Acudir a la pequeña villa francesa siempre es una experiencia excitante y abrumadora. Impacta comprobar la sorprendente cantidad de material que se edita en el país vecino. Frente al cada vez más menguado mercado local, muy dependiente de las importaciones y traducciones, maravilla la vitalidad de las casas editoras francesas. 


Festival de la Bande Desinée Angoulème Francia- Comics y exposicionesPor cierto, si hace años apenas nos sonaban sus productos, últimamente han sido tantos los que han cruzado la frontera, que casi todo en las estanterías resultaba familiar. Hice el viaje acompañando a varios alumnos, que contaban con una ayuda del gobierno balear. Es muy de agradecer que se apoyen este tipo de actividades, plantando las semillas para futuros desarrollos profesionales. Lógicamente los muchachos alucinaron ante la inmensidad y variedad de las propuestas gráficas que allí se exhibían. Entre los autores se hablaba de una crisis que parece eterna y alguna editorial se negó a asistir porque desplazarse desde París es incómodo y caro. Pero luego regresarán al año siguiente.

Volví a encontrarme con Daniel Torres, que publicaba en Francia tras unos cuantos años de ausencia su novela gráfica Burbujas, aparecida por aquí en 2008. Aunque sigue trabajando para el mercado americano, comentaba que las cosas “ya no son como eran”. También me tropecé con Mitton, el vigoroso dibujante de tebeos históricos, cuyo trabajo siempre me había recordado al de Buscema. Según parece, otros compartían esta misma opinión. En los setenta Stan Lee intentó ficharlo para la Marvel pero el bohemio autor prefirió quedarse en casa, donde comía y (sobre todo) bebía mejor. Un tipo encantador.

Angoulème es ante todo una gran feria donde importan y mucho los aspectos comerciales. Los autores buscan trabajo o intentan vender los derechos de sus obras a otros países. Las editoriales montan gigantescos stands donde exhiben sus músculos, presumiendo de sus fondos y anunciando las novedades. Al contrario que otros festivales donde las actividades se concentran en un paquidérmico espacio, aquí prima la dispersión. Para verlo todo se debe recorrer la ciudad, pasear por sus calles descubriendo pequeñas exposiciones o admirando los escaparates, cargados de alusiones al comic. Se venden tebeos, nuevos y viejos, pero también merchandising de lo más variado. En Francia y Bélgica no se ha perdido la costumbre de imprimir láminas de los autores más populares y hay piezas realmente hermosas. Por supuesto, también venden originales: planchas de Contrato con Dios de Eisner, de historietas para Warren de Corben, de las pesadillas de McCay, muchos Fabrys realmente baratos al lado de páginas de The Walking Dead demasiado caras.

Las exposiciones merecen un comentario más detallado. Es casi imposible recorrerlas todas, aunque obviamente no todas tienen el mismo interés. Pero este año fue especialmente afortunado en cuanto a la selección de muestras. Por cierto, puedo citar el presupuesto de una de ellas: 100.000 euros. Comparen y lloren.
Festival de la Bande Desinée Angoulème; Exhibition Calvin & Hobbes de Bill Watterson
Foto de comixtrip.fr
Empiezo por la dedicada al ganador del gran premio del año pasado, Bill Watterson, creador de Calvin y Hobbes. Era una expo ejemplar, aunque ya adelanto que no soy fan de ese niñato desagradable al que siempre he pensado que le faltaba media torta. Casi tan irritante como él son sus padres, unos memos incapaces de poner coto a los desmanes de la pequeña bestia rubia. Pero lo cierto es que su grafismo es impecable y los originales, que llegaron a Francia desde Ohio, donde descansan en el museo Billy Ireland Cartoon Library & Museum rodeados por piezas de Caniff o Eisner, eran excelentes y contemplarlos fue un verdadero placer.

Para marcar el nivel la exposición se abría con una pared donde se mostraban las influencias de Watterson: originales de Raymond, Herriman, Steadman o Kelly, entre otros. Luego había tiras con los mejores momentos de la saga, un excelente documental y un conjunto de objetos con los que trabajaba el autor, acompañados de comentarios como “si ahora suponen que detallaré qué tipo de plumilla uso les diré que cualquiera que entre en el mango” o “esta es una asombrosa herramienta que los rotulistas emplean para escribir las letras de los bocadillos y que yo he usado cero veces”. En el mismo edificio otra muestra se dedicaba al arte del guionista Fabien Nury. Mi entusiasmo por este autor se ha enfriado bastante tras leer en uno de los paneles donde se citaban sus influencias (entiendo que enumeradas por él mismo), su selección de westerns favoritos. ¡Que no incluían ninguno de Ford ni de Hawks! No olvidaré fácilmente tamaña afrenta.

El manga estaba perfectamente representado por una increíble exposición dedicada a Taniguchi, el más europeo de los dibujantes nipones. Este año el gran premio del Festival se lo llevó un compatriota suyo: Otomo, creador de esa pesadez llamada Akira. En la muestra de Taniguchi sobresalía la selección de acuarelas para su libro sobre Venecia editado por Vuitton. Un trabajo delicado, que va mucho más allá de la reproducción mimética de las fotos que le sirven de base. En el contexto del relato, el color y el detalle con que están realizadas encuentran su sentido y consiguen emocionarnos.


Cruzando el río se llegaba al nuevo Museo del cómic, que ofrecía varias posibilidades a sus visitantes. Destaco la expo dedicada a Los Mumin, la obra maestra de la bohemia creadora Tove Tansson, que Coco Books publicó por aquí el año pasado. Una joyita, tan ingeniosa como original y que no deberían perderse. Contaba con una ambientación a la altura de los juguetones mundos de esta peculiar artista. Al lado, tras pasar varios controles policiales, aguardaba la monumental expo Charlie.


No puede olvidarse la exposición de Kirby, que nos acercaba a los poderosos universos imaginados por el dibujante de Los Cuatro Fantásticos, Thor, El Cuarto Mundo o Los Eternos, que hace poco se reeditaban en un espectacular tomo en España. O la divertida y sorprendente muestra dedicada a Kinky y Cosy y tantas otras.


Festival de la Bande Desinée Angoulème; Je suis Charlie exhibition

CHARLIE. AÑO UNO.


En Angoulème abundaban los rótulos con la leyenda Je suis Charlie y en los quioscos muchas revistas lo incluían en sus portadas. Se vendían recopilatorios de los colaboradores de Charlie y el famoso ejemplar publicado después del atentado. El Museo improvisó una muestra que repasaba la historia de la revista, a partir de los abundantes fondos del centro, que impresionaba por su calidad y volumen.


En el principio estuvo Hara-Kiri, fundada en 1960 y con una estética similar a la de Hermano Lobo. Entre sus colaboradores destacan Cavanna, Topor (conocido por su ilustración con el puño golpeando la cara de Nixon), Reiser (uno de los más publicados en España) o Willem, que declaró que muchos de los que habían acudido a los funerales de sus compañeros le daban ganas de vomitar. La revista fue censurada tras burlarse de la muerte de De Gaulle pero volvió a salir con un nombre que homenajeaba al general. Aguantó hasta 1981, renaciendo en 1992 de la mano de Cabu, Val y Gébé.

Sorprende la osadía de algunas de sus portadas y chistes en los sesenta, imitadas aquí más tarde en publicaciones similares como El Papus. La incorrección política es la norma, como nos recuerda el anuncio de Perrier, “lo mejor después de una violación”. En los setenta la revista se estiliza y modificó su aspecto decantándose por unas portadas pop de colores brillantes. Con ese formato saltó a Italia como Linus y aquí llegó como El Globo, que muchos aficionados recordarán. Más adelante vuelven las bromas salvajes, sobre todo las dedicadas al Papa y sus cardenales, a quienes se llega a representar haciendo el “trenecito”. Cuando se habla de ofensas al Islam convendría recordar que los chistes dedicados a Mahoma son casi monjiles al lado de los que la publicación lanzó contra el catolicismo, sin consecuencias hasta el momento.

Próximamente comentaré el libro-homenaje La BD est Charlie que se ha lanzado para apoyar a las familias de las víctimas de los atentados de París.
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viernes, 6 de febrero de 2015

HILDA Y EL PERRO NEGRO de L.PEARSON

Hilda y el perro negro de Luke Pearson, edita en España Barbara Fiore editora, duendes, comic infantil,
Barbara Fiore editora, 2014.
44 páginas, 16 euros

HILDA Y LOS DUENDES


Bárbara Fiore publica cuentos para niños firmados por autores tan interesantes como Shaun Tan o Pablo Amargo. Ha rescatado clásicos infantiles de Paul Rand y recientemente editaba los deliciosos desplegables de Leporello. También está traduciendo una serie de comics protagonizados por la pequeña Hilda.


Ya lleva cuatro volúmenes, todos cuidadosamente producidos, con un papel excelente, bonitas guardas, lomo entelado y barnices varios en las cubiertas. Como objetos gráficos son unos regalos perfectos y es un verdadero placer sencillamente hojearlos y dejarse llevar por los colores suaves y el aroma a fantasía clásica que desprende cada libro.

En los dos primeros, Hilda y el trol y Hilda y el gigante de medianoche, la heroína vive en el campo con su mamá hasta que un gigante antiguo les pisa la casa y deben mudarse a la ciudad. Hay ciertos cambios en el dibujo de un álbum al siguiente, como puede observarse comparando el aspecto de Hilda en las portadas. En los dos siguientes se trasladan a la ciudad pero las aventuras mágicas continúan en Hilda y la cabalgata del pájaro y Hilda y el perro negro.

La maquetación de las planchas es digámoslo así “retromoderna”. Por un lado remite a los clásicos Sundays de la edad de oro del cómic, pero desde un enfoque muy actual. Hay páginas saturadas de pequeñas viñetas al lado de otras con una splash o con varios dibujos sueltos, buscando una constante variedad. La gama de color evita toda estridencia y se mueve siempre en armonías entonadas y agradables, un poco desleídas y con predominio de los cálidos, entre los que salta el azul del pelo de Hilda.


Hilda y el perro negro de Luke Pearson, Barbara Fiore editora. comic infantil, aventuras
Hay que decirlo ya: leer este comic de Luke Pearson invita a arroparse con una manta mientras en el exterior llueve o nieva y sentimos la madera crepitar en la chimenea. Yo no tengo chimenea pero seguro que me entienden. Se evitan las estridencias pero la narrativa clásica se anima con un grafismo con toda la frescura de la modernidad.

Las influencias manga y los arrebatos indie son más evidentes en los dos primeros volúmenes y luego se diluyen en un estilo muy personal, ligero e integrador. Tanto en el terreno argumental como visual las referencias japonesas son constantes, sobre todo al maestro Miyazaki. Como ocurre en muchas de sus películas, la protagonista es una niña que se enfrenta a sucesos extraordinarios y pasea con naturalidad entre la realidad y universos alternativos llenos de magia y tipos raros. Al principio se nota más el tufillo alternativo-panteísta, con la naturaleza y sus fuerzas como nueva religión, pero luego el autor se olvida de esas veleidades y convierte la serie en una gran aventura fantástica. Además, su ritmo es perfecto y sus páginas se cargan con soluciones visuales ingeniosas.

El guión, al contrario que muchos tebeos “para niños”, evita las ñoñerías y los arrebatos pedagógicos, aunque por supuesto hay cosas que podemos aprender con Hilda, una niña tan compasiva como curiosa y atrevida. Como a no fiarnos de las apariencias y a no hacer lo que hacen todos los demás.

Quizás el primer álbum es el más flojo, donde se notan los tanteos del autor en busca del tono adecuado, pero el segundo ya es perfecto y encantador y luego la calidad ya no baja. Más allá del aire Totoro de las aventuras, resulta muy original, encuentra un camino propio y muy entretenido de leer. A los niños les gustará pero los padres también pueden disfrutarlo y no sólo por la evidente calidad de su grafismo. Está escrito con humor y ganas, es tierno y misterioso y nos recuerda que el comic infantil puede y debe reinventarse si queremos que el medio sobreviva al aluvión de tablets, móviles, aipads, güii-us y lo que se les ocurra, que asedian a nuestros hijos con alternativas en muchos casos de gran calidad y que les exigen muchos menos esfuerzos de los que conlleva leer un comic. ¡Leer! ¿A quién se le ocurre?

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viernes, 30 de enero de 2015

SERIE NEGRA: JULIA. EL OJO DEL SOL de BERARDI, MANTERO, ENIO, PICONI

Aleta, 2014
128 páginas, 13,95 euros

Pasito a pasito Giancarlo Berardi permite que su serie Julia vaya creciendo y desplegando su magia ante nosotros. Lo que comenzó como una correcta serie negra ha acabado convirtiéndose en algo mucho más interesante.


Berardi tiene en sí mismo a su principal competidor. Tras su “divorcio” con el prodigioso dibujante Ivo Milazzo se tomó unos años sabáticos para estudiar la carrera de criminología. Así adquirió los conocimientos necesarios para dotar de credibilidad su siguiente creación. El problema es que muchos todavía recordamos su saga anterior como una de las más grandes en la historia del comic europeo y mundial. Ken Parker, sobre todo cuando Milazzo se hacía cargo del dibujo, voló muy alto y nos dejó episodios inolvidables. Por cierto, ahora que abundan las recuperaciones y los Integrales, ya tarda una colección en condiciones de Parker, que aquí conocemos sólo fragmentariamente.

En fin, que Berardi tenía un listón muy alto que superar. Además, aunque asociamos Ken Parker con la pareja Berardi-Milazzo, lo cierto es que fueron varios los dibujantes que ilustraron los guiones, un sistema que se repite en Julia, de una manera aún más industrial. Y es que los italianos coinciden con Japón en su preferencia por el blanco y negro y las historias interminables. Así que es casi imposible que un único dibujante se haga cargo de la abultada cantidad de páginas que se producen cada mes.

Berardi se ha rodeado de un sólido conjunto de dibujantes realistas que pueden despachar con profesionalidad sus exigentes tramas. Los escenarios y las actuaciones de los personajes han de ajustarse con corrección a lo que indican los textos y, aunque los acabados puedan resultar casi vulgares y haya quien se sienta tentado a calificarlo de “trabajo artesanal”, yo aconsejo que no se cometa tal error. Ninguno de los actuales colaboradores de Berardi tiene la personalidad de Milazzo, eso es innegable. Pero son todos cuidadosos profesionales que realizan una labor más que respetable, sobre todo por su invisibilidad, su capacidad para ilustrar el guion, sin distracciones.

En cuanto a la inevitable comparación entre Julia y Ken Parker, la psicóloga-detective con cara de Audrey Hepburn resulta algo más fría que el vaquero amable con cara de Robert Redford. La emoción, que dominaba en Parker, aquí se ve sustituida por la precisión y la racionalización necesarias en todo trabajo de investigación. Pero cabe añadir que el autor ha ido rebajando esa distancia de un episodio al siguiente. A estas alturas, ya ha tenido tiempo de presentar un sólido conjunto de secundarios y de fortalecer sus personalidades. Como ocurría en Tintín, el reparto llega a ser más rico que el protagonista, hasta casi ocupar su lugar en la atención del lector. En Julia sobre todo nos interesa el inspector, cuya atracción por la psicóloga se hace progresivamente evidente pero que mantiene con ella una divertida y constante guerra de sexos. También resulta entrañable su ayudante, más que la criada y confidente de Julia, ese personaje construido a la manera de Whoopi Goldberg y que ha heredado de ella todos los manierismos y pocas de sus virtudes. Hay más personajes y cada vez se les concede un mayor espacio, lo cual es de agradecer.

En la última entrega (hasta el momento) se nos cuenta la historia de una secta, un conjunto de chiflados adoradores del sol y dedicados a suicidarse estrambóticamente. Berardi se toma su tiempo para construir un líder tan contradictorio como lleno de matices. El desarrollo de los hechos, que llevan a los detectives de un lugar a otro en su intento por detener una previsible masacre, está contado con un tempo perfecto, todo resulta interesante y creíble. Es un trabajo sólido y que desborda con mucho la banalidad periodística de los sucesos narrados. Conocemos miles de historias sobre el control mental y la manipulación que ejercen sobre sus acólitos sectas similares a ésta y sin embargo Berardi consigue que todo resulte novedoso y atractivo. Diría que principalmente por una razón: su dominio de las caracterizaciones, su profundo conocimiento de las pasiones humanas y su capacidad para transmitírnoslas de forma convincente. No se lo pierdan.
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viernes, 23 de enero de 2015

HISTORIAS DE BARRIO, CAMINOS de BELTRÁN Y SEGUÍ

Astiberri, 2014
160 páginas, 18 euros

CAMINOS Y CRUCES


En 2011 Seguí y Beltrán ganaban el primer Premio Ciudad de Palma de Cómic. En su momento se publicó en español y catalán. Ahora nos llega su segunda parte, Caminos.


Se repite el mismo reparto de tareas. Beltrán escribe y da color y Seguí se encarga del dibujo que, como en el primer libro, es excelente. Ya en su momento apunté que el dibujante vive una “plateada” madurez y este nuevo trabajo lo confirma. Además, cansado de que le digan que no sabe dibujar chicas guapas, aquí demuestra que con el esfuerzo vienen las recompensas y nos ofrece un sólido conjunto de bellezas.

El dato no es frívolo ya que resulta pertinente que el lector entienda la fascinación del protagonista por ciertas féminas a las que apenas llegará a conocer, como la que da nombre al episodio “La loca” o la perturbadora “Pamela”, una lolita con mucho peligro. Todo en el dibujo funciona a la perfección: la caracterización del variado reparto, la ambientación, las expresiones de los personajes, la narrativa… Seguí nos transporta a la Palma de los ochenta y de su mano somos testigos de los pequeños o grandes conflictos que viven sus antihéroes.

A su lado está Beltrán, de cuya cabeza surgen estas historias. Como es público, son autobiográficas y en ellas el autor insiste en la idea de que hasta los destinos más predeterminados por las circunstancias pueden torcerse y reinventarse. No ha dudado en presentarse a sí mismo como un ejemplo de redención por la cultura. En un afortunado momento de su vida, los libros se cruzaron en su camino y le permitieron huir del barrio. Aunque, según él mismo ha declarado en entrevistas, “el barrio siempre va dentro de ti”. Nunca he creído mucho en lo de la música que amansa a las fieras. No hace falta recordar a los nazis amantes de la música clásica para comprender que las fronteras que mantienen nuestra civilización en pie frente a la barbarie son frágiles y que en ocasiones nuestros mandarines culturales han sido los primeros en chapotear en el barro.

Con todo, hay que creer que en este caso la fórmula amiga sofisticada sumada a libros interesantes sí funcionó para Beltrán y aquí está para contarlo.

Ya comenté con motivo del primer libro que se medía con algunos ilustres antecedentes como Barrio de Giménez o episodios de Contrato con Dios de Eisner. Todas ellas son historias de iniciación en las que sus jóvenes protagonistas reciben las primeras lecciones sobre la vida, la muerte, la violencia y el sexo. Si los aspectos sociales eran casi un telón de fondo en la primera entrega aquí se acentúa esa sensación y el énfasis se pone en las reacciones sentimentales, en el aprendizaje emocional. En ese sentido el héroe pasa de ser alguien sin apenas empatía a otra persona capaz de sentir… más o menos. Fiel a ese carácter de libro juvenil la puesta en escena evita la presentación directa de los asuntos más escabrosos y se muestra especialmente contenida en todas las escenas de violencia y sexo. En el segundo caso resulta efectivo ya que esa ausencia refuerza el carácter imaginario de las relaciones sexuales de los personajes. En muchos casos se trata de deseos, de anhelos no satisfechos, bien por inexperiencia o simplemente por lo inapropiado de las circunstancias. La fascinación que despierta Pamela en el héroe está perfectamente expresada, también la sofisticación que rodea a la mujer que le echa una mano o la ternura de las putas en el breve pero intenso cuento de Navidad.

En cambio la representación de la violencia es más fallida. Al evitar su visualización en “Matemáticas” en cierta medida se desdramatiza, pierde intensidad y se diluye en los textos. Todo se reduce a una fábula sobre el valor de cuatro contra muchos. En “Coma” también hay cierta desaparición de la brutalidad, cuando la madre golpea a su hijo. Sólo vemos cómo él recibe los golpes y eso no impacta, resulta teatral. Peor aún, al producirse el arrebato de furia tras un robo, la paliza no tiene tanta fuerza como si hubiera estallado sin razones aparentes, debido al carácter neurótico de la madre. Así, parece más una reacción desmesurada que un acto gratuito y absolutamente reprochable.

Como en el primer libro, sigo notando mucho la voz del narrador, que impone su visión acerca de unos hechos que en muchos casos entendemos perfectamente y hasta mejor sin sus explicaciones. Pero de nuevo Beltrán y Seguí han firmado un trabajo interesante y lleno de momentos emotivos, con personajes demasiado humanos y pasajes realmente intensos. Seguro que algún profesor se lo recomendará a sus alumnos para que estén al loro de lo que les espera antes de convertirse en adultos.
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viernes, 16 de enero de 2015

CLÁSICOS FRANCESES IMPRESCINDIBLES

¡VIVA LA FRANCIA!

Se acumulan en las librerías especializadas los integrales que aglutinan productos franceses. En algunos casos se trata de autores, como el ya comentado Mitton, que están en activo y cuyo trabajo permanecía inédito. Otros son clásicos imprescindibles.


Me refiero a talentos como Goscinny y Uderzo, de quienes se ha publicado un integral con todo su Juan Pistola. O Greg, cuyo Aquiles Talón por fin parece que podremos disfrutar enterito. O el Michel Tanguy de Charlier y Uderzo, que esperamos alcance también la etapa de Jijé. Y, por supuesto, las Cosas de la vida del gran Lauzier.

Juan Pistola, editado por Salvat, tiene sobre todo un interés arqueológico. De los creadores de Asterix ya habíamos paladeado su Umpa-pá, otra historieta que antecede al famoso galo.

Estábamos convencidos de que Uderzo había nacido dibujando como los ángeles. No es que en estos álbumes de piratas su grafismo resulte torpe pero sí que las expresiones de los personajes y el ritmo de los gags no alcanzan la perfección que posteriormente conseguirá. Como extra contamos con la presencia del guionista, el genial Goscinny, que se incluye como personaje, el miembro más pequeño de la tripulación. Todos los seguidores de Asterix deberían de echar un vistazo a este volumen, para entender cómo consigue Uderzo conciliar sus tendencias más realistas y caricaturescas y cuáles son los pasos que da antes de alcanzar la eficacia cómica que le caracterizará. Muy interesante.

Interesante resultan también las aventuras del cascarrabias Aquiles Talón. El dibujo se mantiene bueno aunque quizás no TAN bueno como permanecía en mi memoria. Lo recordaba de los tiempos en que se incluía en las revistas de Bruguera. Siguen frescos los chistes metalingüísticos, que además abundan, gags en que los personajes rompen la página o interpelan al lector. Por cierto, vuelve a aparecer Goscinny, que era el editor de Greg, como jefe ante el que se deben rendir cuentas. Y resulta más gracioso que en Juan Pistola.

Michel Tanguy fue considerado en su momento pura propaganda imperialista del gobierno galo. Según explicaba la crítica “seria”, se trataba de vender los Mirages y de demostrar la superioridad militar francesa para acojonar a las colonias. Curioso que los guiones corrieran a cargo del mismo tipo que luego puso a Blueberry al lado de los indios y enfrentado al ejército americano. Charlier era muy dado a perderse en sus propias historias y a pesar de la fama de sus westerns, creo que su mayor virtud siempre consistió en rodearse de extraordinarios dibujantes.

En el caso que nos ocupa volvemos a Uderzo, aquí en su vertiente realista, pero con toda la expresividad y rigor documental que le caracterizan. Le acompaña su hermano a las tintas y entre los dos facturan unos grafismos realmente fabulosos. Sólo por la calidad de su labor merece la pena adquirir este primer Integral. Pero, siendo justos con Charlier, esta aventura de Tanguy y Laverdure es más que interesante. Recupera un tema clásico, pero muy poco transitado en la actualidad: el valor en el combate. Como sabrán hemos pasado de los héroes a lo Errol Flynn que cabalgan alegremente hacia la muerte al mando de la brigada ligera a tratar a los desertores como modelo de conducta. Así que un relato que gira alrededor de un personaje paralizado por el miedo y que desea resolver esa situación resulta bastante exótico. Charlier desarrolla muy bien ese planteamiento inicial, lo llena de personajes más grandes que la vida y lo remata con un final tan épico como convincente.

Lo mejor para acabar. El integral con las Cosas de la vida de Lauzier no deparará ninguna sorpresa a quienes lo admiramos en las ediciones que sacó Grijalbo en los ochenta y noventa. Pero yo me lo pillaría sólo por las notas de la introducción y por tener una excusa para volver a leer este espléndido material. Hablamos de uno de los grandes, un tipo que osó reírse de payasos que nadie se atrevía a cuestionar. De la antipsiquiatría a las comunas pasando por la nueva izquierda y los viejos filósofos, Lauzier descarga su ironía con una eficacia letal. Para nuestra desgracia permanece absolutamente actual, ya que eso indica que apenas hemos aprendido nada en las últimas décadas y seguimos cometiendo los mismos estúpidos errores. Aunque él no es un predicador, sus personajes son ante todo profundamente humanos, por eso al reírnos de ellos también sabemos que nos reímos de nosotros mismos y eso resulta muy saludable. No lo duden: si no lo tienen ¡corran a comprarlo!
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viernes, 9 de enero de 2015

LA CRÓNICA DE LEODEGUNDO vol.3 de G. MEANA

Historia de España Bagdad Toledo  La crónica de Leodegundo -volumen 3- El cantar de Teudán (II) [800-814 d.C.]
Edicions UIB, 2014
252 páginas

EL FIN DE UNA ERA


El tercer volumen de la monumental obra de Gaspar Meana llega puntual por Navidad. Cuatro nuevos álbumes agrupados en un único libro que nos cuenta el final de Teudán.


Conocimos al personaje en el tomo anterior y aquí finaliza su historia. Los horteras dirán que he hecho un spoiler pero no arruino ninguna sorpresa si comento que la muerte en la cruz del héroe no supone el final de su camino. Como ha explicado Gaspar en diversas ocasiones su idea de la religión es amplia, él considera que aquello en lo que creemos forma parte de nuestra realidad. Así que su visión de la Historia no desdeña esos otros espacios mitológicos donde todo es posible y los muertos cuidan de los vivos como ocurre en el último álbum de este volumen, “El lugar de la paz”. Título irónico donde los haya ya que se nos narra el asedio y destrucción de Bagdad en el año 812, un relato épico y poderoso donde se presta especial atención a los tejemanejes de los poderosos pero el protagonismo recae en la chusma, en los olvidados que pelean por techo y comida.

Es el segundo gran drama que encontramos en este libro ya que el álbum anterior, “Carmen de Luna”, también narra la caída de otra ciudad, por procedimientos bien distintos. Me refiero a Toledo, donde Teudán es traicionado. Al contrario de Bagdad, urbe cuyos ocupantes se alzan en armas valientemente contra sus invasores, en la decadente villa hispánica el proceso es muy diferente. Ansiosos por mantener un difícil equilibrio con el invasor musulmán, aceptan pactos y componendas cada vez más humillantes. Hasta que, cuando quieren reaccionar, es demasiado tarde. El álbum es una obra maestra de la estrategia, la villanía, la cobardía y la política, suponiendo que todos esos términos no sean sinónimos. Meana explica de forma natural y casi inevitable cómo la soga se va cerrando en torno al cuello de los toledanos, sin que aparentemente puedan hacer nada por evitarlo.

Historia de España Bagdad La crónica de Leodegundo -volumen 3- El cantar de Teudán (II) [800-814 d.C.]
Los dos primeros relatos del volumen son casi de preparación para lo que vendrá después. Teudán sigue donde lo habíamos dejado en la primera parte, bien instalado en Bagdad. Pero su naturaleza atormentada le hace abandonar la aparente seguridad de su casa oriental y regresar al agreste norte de España, donde su rey ha sido detenido, tonsurado y encarcelado. “Jacob en Betel”, el segundo álbum, narra la historia de la liberación de Alfonso II y su identificación con la figura bíblica de Jacob.

Este tomo contiene una jugosa y amplia entrevista con Meana, donde podemos descubrir algunas de las claves de su obra. La más compleja, sin duda, es el asunto de la legitimidad. Los textos históricos siempre nos llegan distorsionados y esas desviaciones tienen que ver con la política, con la voluntad de fundar o restablecer la legitimidad de los actuales gobernantes. El argumento es aplicable en la actualidad y más en los tiempos de Leodegundo. Meana explica la traición de la casa real goda y su pérdida de derechos tras pactar con los invasores del sur. Y cómo esa traición ha sido desdibujada por las crónicas posteriores hasta hacerla casi desaparecer. En su interpretación, al ser tonsurado el rey perdería la posibilidad de gobernar, de acuerdo a las leyes godas. Pero Alfonso II adopta una nueva legitimidad, inspirada en las costumbres ancestrales de las tribus astures y también en su identificación con la figura de Jacob. De nuevo lo real y lo soñado, las acciones y las creencias, se entrelazan modificándose mutuamente.

Sumen a todo esto el rigor histórico habitual en la saga, complementado con anexos que nos permiten situarnos en todo momento en la complejidad de los hechos narrados. Y el dibujo preciso y cinematográfico de Meana, amante de las viñetas panorámicas y las transiciones suaves pero eficaces. Creo que se ha comentado poco su espléndida narrativa. Abrumados por el prolijo conjunto de elementos que despliega ante nuestros asombrados ojos, perdemos de vista la aparente sencillez y extremada destreza de su puesta en escena. No hablo sólo de sus increíbles arquitecturas o de sus épicas escenas de batalla, también de sus zooms, de sus animadas conversaciones y constantes diálogos. Ya lo dije cuando se publicaron los dos primeros tomos y lo repito en éste. Se trata de una obra mayor, una de las mejores muestras del comic español en toda su historia y no deberían de perdérsela.
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