viernes, 30 de enero de 2015

SERIE NEGRA: JULIA. EL OJO DEL SOL de BERARDI, MANTERO, ENIO, PICONI

Aleta, 2014
128 páginas, 13,95 euros

Pasito a pasito Giancarlo Berardi permite que su serie Julia vaya creciendo y desplegando su magia ante nosotros. Lo que comenzó como una correcta serie negra ha acabado convirtiéndose en algo mucho más interesante.


Berardi tiene en sí mismo a su principal competidor. Tras su “divorcio” con el prodigioso dibujante Ivo Milazzo se tomó unos años sabáticos para estudiar la carrera de criminología. Así adquirió los conocimientos necesarios para dotar de credibilidad su siguiente creación. El problema es que muchos todavía recordamos su saga anterior como una de las más grandes en la historia del comic europeo y mundial. Ken Parker, sobre todo cuando Milazzo se hacía cargo del dibujo, voló muy alto y nos dejó episodios inolvidables. Por cierto, ahora que abundan las recuperaciones y los Integrales, ya tarda una colección en condiciones de Parker, que aquí conocemos sólo fragmentariamente.

En fin, que Berardi tenía un listón muy alto que superar. Además, aunque asociamos Ken Parker con la pareja Berardi-Milazzo, lo cierto es que fueron varios los dibujantes que ilustraron los guiones, un sistema que se repite en Julia, de una manera aún más industrial. Y es que los italianos coinciden con Japón en su preferencia por el blanco y negro y las historias interminables. Así que es casi imposible que un único dibujante se haga cargo de la abultada cantidad de páginas que se producen cada mes.

Berardi se ha rodeado de un sólido conjunto de dibujantes realistas que pueden despachar con profesionalidad sus exigentes tramas. Los escenarios y las actuaciones de los personajes han de ajustarse con corrección a lo que indican los textos y, aunque los acabados puedan resultar casi vulgares y haya quien se sienta tentado a calificarlo de “trabajo artesanal”, yo aconsejo que no se cometa tal error. Ninguno de los actuales colaboradores de Berardi tiene la personalidad de Milazzo, eso es innegable. Pero son todos cuidadosos profesionales que realizan una labor más que respetable, sobre todo por su invisibilidad, su capacidad para ilustrar el guion, sin distracciones.

En cuanto a la inevitable comparación entre Julia y Ken Parker, la psicóloga-detective con cara de Audrey Hepburn resulta algo más fría que el vaquero amable con cara de Robert Redford. La emoción, que dominaba en Parker, aquí se ve sustituida por la precisión y la racionalización necesarias en todo trabajo de investigación. Pero cabe añadir que el autor ha ido rebajando esa distancia de un episodio al siguiente. A estas alturas, ya ha tenido tiempo de presentar un sólido conjunto de secundarios y de fortalecer sus personalidades. Como ocurría en Tintín, el reparto llega a ser más rico que el protagonista, hasta casi ocupar su lugar en la atención del lector. En Julia sobre todo nos interesa el inspector, cuya atracción por la psicóloga se hace progresivamente evidente pero que mantiene con ella una divertida y constante guerra de sexos. También resulta entrañable su ayudante, más que la criada y confidente de Julia, ese personaje construido a la manera de Whoopi Goldberg y que ha heredado de ella todos los manierismos y pocas de sus virtudes. Hay más personajes y cada vez se les concede un mayor espacio, lo cual es de agradecer.

En la última entrega (hasta el momento) se nos cuenta la historia de una secta, un conjunto de chiflados adoradores del sol y dedicados a suicidarse estrambóticamente. Berardi se toma su tiempo para construir un líder tan contradictorio como lleno de matices. El desarrollo de los hechos, que llevan a los detectives de un lugar a otro en su intento por detener una previsible masacre, está contado con un tempo perfecto, todo resulta interesante y creíble. Es un trabajo sólido y que desborda con mucho la banalidad periodística de los sucesos narrados. Conocemos miles de historias sobre el control mental y la manipulación que ejercen sobre sus acólitos sectas similares a ésta y sin embargo Berardi consigue que todo resulte novedoso y atractivo. Diría que principalmente por una razón: su dominio de las caracterizaciones, su profundo conocimiento de las pasiones humanas y su capacidad para transmitírnoslas de forma convincente. No se lo pierdan.
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viernes, 23 de enero de 2015

HISTORIAS DE BARRIO, CAMINOS de BELTRÁN Y SEGUÍ

Astiberri, 2014
160 páginas, 18 euros

CAMINOS Y CRUCES


En 2011 Seguí y Beltrán ganaban el primer Premio Ciudad de Palma de Cómic. En su momento se publicó en español y catalán. Ahora nos llega su segunda parte, Caminos.


Se repite el mismo reparto de tareas. Beltrán escribe y da color y Seguí se encarga del dibujo que, como en el primer libro, es excelente. Ya en su momento apunté que el dibujante vive una “plateada” madurez y este nuevo trabajo lo confirma. Además, cansado de que le digan que no sabe dibujar chicas guapas, aquí demuestra que con el esfuerzo vienen las recompensas y nos ofrece un sólido conjunto de bellezas.

El dato no es frívolo ya que resulta pertinente que el lector entienda la fascinación del protagonista por ciertas féminas a las que apenas llegará a conocer, como la que da nombre al episodio “La loca” o la perturbadora “Pamela”, una lolita con mucho peligro. Todo en el dibujo funciona a la perfección: la caracterización del variado reparto, la ambientación, las expresiones de los personajes, la narrativa… Seguí nos transporta a la Palma de los ochenta y de su mano somos testigos de los pequeños o grandes conflictos que viven sus antihéroes.

A su lado está Beltrán, de cuya cabeza surgen estas historias. Como es público, son autobiográficas y en ellas el autor insiste en la idea de que hasta los destinos más predeterminados por las circunstancias pueden torcerse y reinventarse. No ha dudado en presentarse a sí mismo como un ejemplo de redención por la cultura. En un afortunado momento de su vida, los libros se cruzaron en su camino y le permitieron huir del barrio. Aunque, según él mismo ha declarado en entrevistas, “el barrio siempre va dentro de ti”. Nunca he creído mucho en lo de la música que amansa a las fieras. No hace falta recordar a los nazis amantes de la música clásica para comprender que las fronteras que mantienen nuestra civilización en pie frente a la barbarie son frágiles y que en ocasiones nuestros mandarines culturales han sido los primeros en chapotear en el barro.

Con todo, hay que creer que en este caso la fórmula amiga sofisticada sumada a libros interesantes sí funcionó para Beltrán y aquí está para contarlo.

Ya comenté con motivo del primer libro que se medía con algunos ilustres antecedentes como Barrio de Giménez o episodios de Contrato con Dios de Eisner. Todas ellas son historias de iniciación en las que sus jóvenes protagonistas reciben las primeras lecciones sobre la vida, la muerte, la violencia y el sexo. Si los aspectos sociales eran casi un telón de fondo en la primera entrega aquí se acentúa esa sensación y el énfasis se pone en las reacciones sentimentales, en el aprendizaje emocional. En ese sentido el héroe pasa de ser alguien sin apenas empatía a otra persona capaz de sentir… más o menos. Fiel a ese carácter de libro juvenil la puesta en escena evita la presentación directa de los asuntos más escabrosos y se muestra especialmente contenida en todas las escenas de violencia y sexo. En el segundo caso resulta efectivo ya que esa ausencia refuerza el carácter imaginario de las relaciones sexuales de los personajes. En muchos casos se trata de deseos, de anhelos no satisfechos, bien por inexperiencia o simplemente por lo inapropiado de las circunstancias. La fascinación que despierta Pamela en el héroe está perfectamente expresada, también la sofisticación que rodea a la mujer que le echa una mano o la ternura de las putas en el breve pero intenso cuento de Navidad.

En cambio la representación de la violencia es más fallida. Al evitar su visualización en “Matemáticas” en cierta medida se desdramatiza, pierde intensidad y se diluye en los textos. Todo se reduce a una fábula sobre el valor de cuatro contra muchos. En “Coma” también hay cierta desaparición de la brutalidad, cuando la madre golpea a su hijo. Sólo vemos cómo él recibe los golpes y eso no impacta, resulta teatral. Peor aún, al producirse el arrebato de furia tras un robo, la paliza no tiene tanta fuerza como si hubiera estallado sin razones aparentes, debido al carácter neurótico de la madre. Así, parece más una reacción desmesurada que un acto gratuito y absolutamente reprochable.

Como en el primer libro, sigo notando mucho la voz del narrador, que impone su visión acerca de unos hechos que en muchos casos entendemos perfectamente y hasta mejor sin sus explicaciones. Pero de nuevo Beltrán y Seguí han firmado un trabajo interesante y lleno de momentos emotivos, con personajes demasiado humanos y pasajes realmente intensos. Seguro que algún profesor se lo recomendará a sus alumnos para que estén al loro de lo que les espera antes de convertirse en adultos.
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viernes, 16 de enero de 2015

CLÁSICOS FRANCESES IMPRESCINDIBLES

¡VIVA LA FRANCIA!

Se acumulan en las librerías especializadas los integrales que aglutinan productos franceses. En algunos casos se trata de autores, como el ya comentado Mitton, que están en activo y cuyo trabajo permanecía inédito. Otros son clásicos imprescindibles.


Me refiero a talentos como Goscinny y Uderzo, de quienes se ha publicado un integral con todo su Juan Pistola. O Greg, cuyo Aquiles Talón por fin parece que podremos disfrutar enterito. O el Michel Tanguy de Charlier y Uderzo, que esperamos alcance también la etapa de Jijé. Y, por supuesto, las Cosas de la vida del gran Lauzier.

Juan Pistola, editado por Salvat, tiene sobre todo un interés arqueológico. De los creadores de Asterix ya habíamos paladeado su Umpa-pá, otra historieta que antecede al famoso galo.

Estábamos convencidos de que Uderzo había nacido dibujando como los ángeles. No es que en estos álbumes de piratas su grafismo resulte torpe pero sí que las expresiones de los personajes y el ritmo de los gags no alcanzan la perfección que posteriormente conseguirá. Como extra contamos con la presencia del guionista, el genial Goscinny, que se incluye como personaje, el miembro más pequeño de la tripulación. Todos los seguidores de Asterix deberían de echar un vistazo a este volumen, para entender cómo consigue Uderzo conciliar sus tendencias más realistas y caricaturescas y cuáles son los pasos que da antes de alcanzar la eficacia cómica que le caracterizará. Muy interesante.

Interesante resultan también las aventuras del cascarrabias Aquiles Talón. El dibujo se mantiene bueno aunque quizás no TAN bueno como permanecía en mi memoria. Lo recordaba de los tiempos en que se incluía en las revistas de Bruguera. Siguen frescos los chistes metalingüísticos, que además abundan, gags en que los personajes rompen la página o interpelan al lector. Por cierto, vuelve a aparecer Goscinny, que era el editor de Greg, como jefe ante el que se deben rendir cuentas. Y resulta más gracioso que en Juan Pistola.

Michel Tanguy fue considerado en su momento pura propaganda imperialista del gobierno galo. Según explicaba la crítica “seria”, se trataba de vender los Mirages y de demostrar la superioridad militar francesa para acojonar a las colonias. Curioso que los guiones corrieran a cargo del mismo tipo que luego puso a Blueberry al lado de los indios y enfrentado al ejército americano. Charlier era muy dado a perderse en sus propias historias y a pesar de la fama de sus westerns, creo que su mayor virtud siempre consistió en rodearse de extraordinarios dibujantes.

En el caso que nos ocupa volvemos a Uderzo, aquí en su vertiente realista, pero con toda la expresividad y rigor documental que le caracterizan. Le acompaña su hermano a las tintas y entre los dos facturan unos grafismos realmente fabulosos. Sólo por la calidad de su labor merece la pena adquirir este primer Integral. Pero, siendo justos con Charlier, esta aventura de Tanguy y Laverdure es más que interesante. Recupera un tema clásico, pero muy poco transitado en la actualidad: el valor en el combate. Como sabrán hemos pasado de los héroes a lo Errol Flynn que cabalgan alegremente hacia la muerte al mando de la brigada ligera a tratar a los desertores como modelo de conducta. Así que un relato que gira alrededor de un personaje paralizado por el miedo y que desea resolver esa situación resulta bastante exótico. Charlier desarrolla muy bien ese planteamiento inicial, lo llena de personajes más grandes que la vida y lo remata con un final tan épico como convincente.

Lo mejor para acabar. El integral con las Cosas de la vida de Lauzier no deparará ninguna sorpresa a quienes lo admiramos en las ediciones que sacó Grijalbo en los ochenta y noventa. Pero yo me lo pillaría sólo por las notas de la introducción y por tener una excusa para volver a leer este espléndido material. Hablamos de uno de los grandes, un tipo que osó reírse de payasos que nadie se atrevía a cuestionar. De la antipsiquiatría a las comunas pasando por la nueva izquierda y los viejos filósofos, Lauzier descarga su ironía con una eficacia letal. Para nuestra desgracia permanece absolutamente actual, ya que eso indica que apenas hemos aprendido nada en las últimas décadas y seguimos cometiendo los mismos estúpidos errores. Aunque él no es un predicador, sus personajes son ante todo profundamente humanos, por eso al reírnos de ellos también sabemos que nos reímos de nosotros mismos y eso resulta muy saludable. No lo duden: si no lo tienen ¡corran a comprarlo!
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viernes, 9 de enero de 2015

LA CRÓNICA DE LEODEGUNDO vol.3 de G. MEANA

Historia de España Bagdad Toledo  La crónica de Leodegundo -volumen 3- El cantar de Teudán (II) [800-814 d.C.]
Edicions UIB, 2014
252 páginas

EL FIN DE UNA ERA


El tercer volumen de la monumental obra de Gaspar Meana llega puntual por Navidad. Cuatro nuevos álbumes agrupados en un único libro que nos cuenta el final de Teudán.


Conocimos al personaje en el tomo anterior y aquí finaliza su historia. Los horteras dirán que he hecho un spoiler pero no arruino ninguna sorpresa si comento que la muerte en la cruz del héroe no supone el final de su camino. Como ha explicado Gaspar en diversas ocasiones su idea de la religión es amplia, él considera que aquello en lo que creemos forma parte de nuestra realidad. Así que su visión de la Historia no desdeña esos otros espacios mitológicos donde todo es posible y los muertos cuidan de los vivos como ocurre en el último álbum de este volumen, “El lugar de la paz”. Título irónico donde los haya ya que se nos narra el asedio y destrucción de Bagdad en el año 812, un relato épico y poderoso donde se presta especial atención a los tejemanejes de los poderosos pero el protagonismo recae en la chusma, en los olvidados que pelean por techo y comida.

Es el segundo gran drama que encontramos en este libro ya que el álbum anterior, “Carmen de Luna”, también narra la caída de otra ciudad, por procedimientos bien distintos. Me refiero a Toledo, donde Teudán es traicionado. Al contrario de Bagdad, urbe cuyos ocupantes se alzan en armas valientemente contra sus invasores, en la decadente villa hispánica el proceso es muy diferente. Ansiosos por mantener un difícil equilibrio con el invasor musulmán, aceptan pactos y componendas cada vez más humillantes. Hasta que, cuando quieren reaccionar, es demasiado tarde. El álbum es una obra maestra de la estrategia, la villanía, la cobardía y la política, suponiendo que todos esos términos no sean sinónimos. Meana explica de forma natural y casi inevitable cómo la soga se va cerrando en torno al cuello de los toledanos, sin que aparentemente puedan hacer nada por evitarlo.

Historia de España Bagdad La crónica de Leodegundo -volumen 3- El cantar de Teudán (II) [800-814 d.C.]
Los dos primeros relatos del volumen son casi de preparación para lo que vendrá después. Teudán sigue donde lo habíamos dejado en la primera parte, bien instalado en Bagdad. Pero su naturaleza atormentada le hace abandonar la aparente seguridad de su casa oriental y regresar al agreste norte de España, donde su rey ha sido detenido, tonsurado y encarcelado. “Jacob en Betel”, el segundo álbum, narra la historia de la liberación de Alfonso II y su identificación con la figura bíblica de Jacob.

Este tomo contiene una jugosa y amplia entrevista con Meana, donde podemos descubrir algunas de las claves de su obra. La más compleja, sin duda, es el asunto de la legitimidad. Los textos históricos siempre nos llegan distorsionados y esas desviaciones tienen que ver con la política, con la voluntad de fundar o restablecer la legitimidad de los actuales gobernantes. El argumento es aplicable en la actualidad y más en los tiempos de Leodegundo. Meana explica la traición de la casa real goda y su pérdida de derechos tras pactar con los invasores del sur. Y cómo esa traición ha sido desdibujada por las crónicas posteriores hasta hacerla casi desaparecer. En su interpretación, al ser tonsurado el rey perdería la posibilidad de gobernar, de acuerdo a las leyes godas. Pero Alfonso II adopta una nueva legitimidad, inspirada en las costumbres ancestrales de las tribus astures y también en su identificación con la figura de Jacob. De nuevo lo real y lo soñado, las acciones y las creencias, se entrelazan modificándose mutuamente.

Sumen a todo esto el rigor histórico habitual en la saga, complementado con anexos que nos permiten situarnos en todo momento en la complejidad de los hechos narrados. Y el dibujo preciso y cinematográfico de Meana, amante de las viñetas panorámicas y las transiciones suaves pero eficaces. Creo que se ha comentado poco su espléndida narrativa. Abrumados por el prolijo conjunto de elementos que despliega ante nuestros asombrados ojos, perdemos de vista la aparente sencillez y extremada destreza de su puesta en escena. No hablo sólo de sus increíbles arquitecturas o de sus épicas escenas de batalla, también de sus zooms, de sus animadas conversaciones y constantes diálogos. Ya lo dije cuando se publicaron los dos primeros tomos y lo repito en éste. Se trata de una obra mayor, una de las mejores muestras del comic español en toda su historia y no deberían de perdérsela.
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viernes, 26 de diciembre de 2014

EL HOMBRE SEDIENTO de KOIKE & KOJIMA

EL HOMBRE SEDIENTO de Koike & Kojima, edita ECC ediciones comic manga caliente catador
ECC Ediciones, 2014.
264 páginas, 9,95 euros.

CALIÉNTAMELOS CON TUS PECHOS


Aunque no comento tantos como quisiera, mantengo un ojo puesto en los mangas ya que su narrativa sigue siendo tan vital como sorprendente. Ahora acaba de producirse otra agradable recuperación.


Sigo leyendo a los autores que sé que no me defraudarán, como Tezuka de quien continua publicándose el monumental Fénix y recientemente se editaba Alabaster, una personal interpretación del hombre invisible, interesante pero que no situaría entre sus mejores obras. O Kon, a quien han reeditado hace poco su maravilloso Regreso al mar, el primer manga que consiguió emocionarme y cuya escasa obra ahora se está recuperando. Hasta el momento no he vuelto a leerle nada tan bueno como su poética historia de la sirena. O Taniguchi, cuyo paseo por Venecia ya comenté en su día. También pruebo con otros creadores pero en muchos casos me desarma el sistema de producción nipón, que invita a los autores a facturar obras interminables, con argumentos que dan vueltas sobre la misma idea central hasta colmar mi paciencia. Todo muy bien contado, eso sí, pero estirado mucho más de lo tolerable.

Entre mi pequeño pero selecto grupo de maestros japoneses reservo un lugar muy especial para la pareja formada por el guionista Kazuo Koike y el dibujante Goseki Kojima, creadores, como ya sabrán, de Lobo solitario y su cachorro, un tebeo impresionante, emotivo y perfecto tanto argumental como gráficamente. Y que, además, se acaba. Pues bien, de estos dos creadores nos habían llegado otras series, en algunos casos tan interesantes como Asa el ejecutor pero ahora hacía una buena temporada que no teníamos noticias de ellos. No es de extrañar, ya que el dibujante murió en 2000 y Koike ronda los ochenta años. Sus tebeos alcanzaron su máxima popularidad en los años setenta, cuando consiguieron saltar a la tele convertidos en serie con personajes "reales". Aquí siempre nos han llegado con retraso pero no seré yo quien se queje.

EL HOMBRE SEDIENTO de Koike & Kojima, edita ECC ediciones comic manga erótico violencia
Ahora publican una nueva muestra de su creatividad, las aventuras de un catador real que no sólo se asegura de que no han envenenado a su señor sino que también frena a sus posibles asesinos y comprueba la calidad de sus mujeres. Esto último resulta especialmente llamativo aunque el componente erótico-festivo no es nuevo en el trabajo de Kojima y Koike. Al lado de generosas muestras de violencia, acostumbraban incluir secuencias subidas de tono que sin llegar a resultar tan explícitas como El imperio de los sentidos, sí que subían la temperatura de los relatos con una puesta en escena tan estudiada como turbadora.

Aquí vuelven a emplear el sexo como elemento sorpresa y en una de las primeras escenas, por ejemplo, vemos cómo el protagonista llega a un motel donde, para quitarse el frío de la calle, propone a su dueña que le caliente los pies frotándolos contra sus pechos. Ni ella ni el lector entienden tal comportamiento. Pero luego se descubre que el héroe es un personaje de ambigua sexualidad que provoca efectos perturbadores en todas las hembras que se le acercan. Con los hombres es simplemente letal. La cosa se convierte en una variante brutal del Castillo de Kafka, con el catador superando una y otra barrera y aparentemente sin conseguir llegar nunca a su destino. Cada episodio además, recibe el nombre de algún exótico plato que Mondo el catador se encarga de explicar en el transcurso de la acción. Todo muy raro y fascinante.
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viernes, 19 de diciembre de 2014

BEN HUR. INTEGRAL de MITTON, JUDÍOS CONTRA ROMANOS

Ben Hur Integral, de Jean Ives Mitton, edita Ponent Mon comic histórico / judíos y romanos / Navidad / Cristo / EL Mesías
Ponent Mon, 2014.
198 páginas, 38 euros.

¡GLORIA AL PRÍNCIPE JUDÁ BEN HUR!


Recientemente comentaba la recuperación de parte de la obra de Jean-Yves Mitton. Ahora se recopila uno de sus trabajos más recientes, su revisión del clásico de Lewis Wallace.


Aunque para muchos de nosotros es más bien el Ben Hur (1959) de Charlton Heston o el de William Wyler. Sin olvidar la película muda de Fred Niblo (1925), donde el director de la versión a color ya figuraba como ayudante. Wyler de alguna manera ha quedado oscurecido por el brillo de otros directores o quizás se le confunde con Billy Wilder porque suenan parecidos. Pero yo lo sitúo en mi panteón de los grandes, al lado de Ford y Hawks, muy por encima de Hitchcok, Preminger y compañía. Si creen que exagero revisen sus películas, entre las que se encuentran obras maestras como La calumnia (1961), Horizontes de grandeza (1958), Vacaciones en Roma (1953), Los mejores años de nuestra vida (1946), La señora Miniver (1942) o, por supuesto, Ben Hur, por citar sólo algunas. Nos hemos acostumbrado a ver tantas veces por la tele a Heston en la mítica carrera de cuádrigas que tendemos a olvidar la calidad de la construcción y la firmeza del lenguaje visual de esta obra inmortal de Wyler.

Ahora Mitton decide traducirlo a viñetas. Aunque expresa sus respetos por las adaptaciones cinematográficas y, como veremos, permanece bastante fiel a ellas, en la introducción comenta el impacto que le causó la lectura de la novela original, ese Cuento de Cristo que fue el subtítulo que el general Wallace dio a su obra. Reflexiona sobre la geografía del relato, una zona que continua siendo centro de diversos conflictos en la actualidad y sobre la dimensión divina que el novelista aportó a la historia. Mitton afirma: “Qué más da creer o no creer, si toda Aventura lleva al héroe hacia una redención. ¡Y qué redención!”. Entre sus intenciones cuenta recuperar la profundidad de la novela y la colosal puesta en escena del cine, “con las herramientas más modestas que ofrece el 9º Arte.” Su humildad le honra pero sus propósitos son muy ambiciosos y sin embargo consigue sobreponerse a todas las dificultades.

Ben Hur Integral, de Jean Ives Mitton, edita Ponent Mon comic histórico / judíos y romanos / Navidad / Cristo / EL Mesías
Compite con la grandiosidad del Hollywood más impactante, especialmente en dos secuencias que se cuentan entre lo más recordado del film: la de la batalla naval y la de la carrera de cuadrigas. Es imposible alcanzar la fuerza visual que se lograba al mostrar a todos aquellos tipos semidesnudos moviendo los remos al unísono, al compás de los sones de un Miklos Rosza en estado de gracia. Pero se puede intentar. Lo mismo ocurre con la dinámica y trepidante acción del circo romano y sus caballos al galope. Mitton responde al desafío con sus mejores armas. Grandes perspectivas, unos personajes llenos de vida y vigor, una ambientación cuidadosa y unos perfectos acabados. Ningún detalle es dejado al azar en su batalla para alcanzar la épica que todos asociamos con esta tremenda historia.

Los álbumes siguen el relato tal y como lo recordamos casi punto por punto. De forma muy inteligente lo que hace es ampliar algunas de las secuencias, habitualmente las más dialogadas, para añadir determinados matices y desarrollar temas que en el film sólo quedaban apuntados. El más obvio es el de la lucha del pueblo judío contra Roma y su relación con la llegada del Mesías. Pero hay otros como el de los sentimientos del protagonista, a los que presta una atención especial. Vemos cómo salta del odio ciego hacia el imperio a otras posiciones, en una transformación en la que, por supuesto, la figura de Cristo adquiere una especial relevancia. No olvidemos que éste es un auténtico cuento de Navidad. Se inicia con los Reyes Magos asistiendo al nacimiento de Jesús. Y concluye con su crucifixión. Por el camino Ben Hur y el nazareno llegan a cruzarse en algunas ocasiones que revestirán una gran importancia para el príncipe judío. La carnalidad que caracteriza al dibujante aparece de forma muy contenida en este trabajo, aunque llama la atención la escena en que Ben Hur y Esther se abrazan, de una intensidad poco común.

En fin, si les gustó la película disfrutarán con esta adaptación, una nueva muestra del talento de un autor que, como ya he comentado, es mucho más complejo de lo que parece.
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viernes, 12 de diciembre de 2014

CLÁSICO RECUPERADO: DAN DARE, PILOTO DEL FUTURO de HAMPSON

Dan Dare Piloto del Futuro de Frank Hampson, edita 001 ediciones - cómic ciencia ficción, aliens,
001 Ediciones. 2014.
88 páginas, 19,50 euros.

¡EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ!


Un clásico de los 50 recuperado de forma inesperada. La edición en español de la saga inglesa de ciencia ficción Dan Dare es una de las mejores noticias del año.


Aunque ha conocido varias ediciones en los países anglosajones, nunca pensé que lo vería traducido. Se trata de uno de esos tebeos míticos que muchos autores actuales citan como una de sus grandes referencias. Lamentablemente, su visualización cambia mucho en cada nueva publicación. Piensen que la revista Eagle, donde la serie actuaba como portada, tenía un formato similar al de un periódico, así que cuando se presenta como álbum las planchas nos llegan a la mitad del tamaño original. En ese sentido la edición de Hawks Books de los noventa sigue siendo la mejor, ya que mantenía el tamaño inicial. La versión española, en cambio, adopta las características de una edición posterior, la de Titan Books. Es más pequeña y la reproducción del color no resulta tan precisa, muchas zonas parecen quemadas y el registro de tonos es mejorable a menudo. Hasta aquí las quejas.

El resto es puro disfrute. Recuerden que la serie es un raro, breve e intenso tesoro. Aparece en 1950 con la nueva revista Eagle y la firma Frank Hampson, un autor detallista y preciso que consigue realmente que viajemos con él y sus personajes a Venus, donde nos enfrentaremos a peligros sin fin, empezando por el Mekong, un irresistible villano verde y cabezón. Para mantener los niveles de calidad que él mismo se había impuesto Hampson puso en marcha un estudio donde varios dibujantes le ayudaban a culminar el trabajo. Cuando a finales de la década la revista cambió de manos a los nuevos dueños no les gustó el sistema del creador de Dare. Así que lo presionaron hasta conseguir su salida de la serie. Fue sustituido por otro Frank, Bellamy, pero esa es ya otra historia. Hampson apenas dibujó otros tebeos, excepto una vida de Cristo que realizó con su intensidad habitual titulada Road of Courage. Muchos años más tarde recibió un homenaje en  . Pero sus lectores no lo olvidaban.

Dan Dare Piloto del Futuro de Frank Hampson, edita 001 ediciones, comic ciencia ficción aliens
Hay que pensar en las fechas, un momento milagroso en el que estaban naciendo algunas historietas que marcarían la evolución de la ciencia-ficción casi hasta nuestros días. Y que señalarían el salto de los cohetes tipo proyectil, como el que todavía encontramos al inicio de Dare, a toda una nueva generación de artefactos más sofisticados y decididamente modernos. Wood daba sus primeros pasos en el género en Avon y luego en la EC, Dan Barry remozaba Flash Gordon tras hacerse cargo de la serie en 1951, Hergé publicaba Objetivo la Luna en 1953, Jordan presentaba a Jeff Hawke en 1955… En medio de esa corriente de creatividad, Dan Dare aparecía como un producto tan avanzado como espectacular.

Leído hoy sus trepidantes andanzas lo emparentan con el mejor Gordon, aunque sus fondos y cachivaches están mucho más cuidados y son más creíbles que los que rodean al primo americano. También marcan las distancias su color y el increíble detalle de los rayados y la precisa volumetría de Hampson. Hay un aspecto más que debo subrayar: su envidiable optimismo. Dare todavía cree en el hombre y su capacidad de mejorar y sobreponerse a las circunstancias. Su enemigo es un bicho entregado a la ciencia y sin capacidad para la compasión. Aunque cabe una lectura ideológica del argumento, ya que la iglesia estaba detrás de la publicación y nunca ocultó su voluntad de educar a los lectores más jóvenes y de transmitirles enseñanzas positivas, nada de todo eso salta a un primer plano. Lo que prima es la acción y la imaginación, que se desborda por selvas y situaciones, aliens y amenazas intergalácticas sin dar tregua al afortunado que se sumerja en la lectura de esta saga. Imprescindible.

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viernes, 5 de diciembre de 2014

CHISTES ACTUALIDAD DE FONTDEVILA "EN EL LADO BUENO DE LA VALLA"

Manel Fontdevila, En el lado bueno de la valla, España en 100 viñetas, edita Rocaeditorial
Rocaeditorial, 2014.
106 páginas, 9,90 euros.

¿CRISIS?¿QUÉ CRISIS?

Un nuevo recopilatorio de Fontdevila que agrupa chistes sobre temas de actualidad como el paro, el rescate bancario, la corrupción, la justicia, los emigrantes…


Recientemente el autor presentaba una exposición en el marco del pasado Comic Nostrum en Palma. También participó en una charla donde explicó los motivos de su salida de El Jueves y cómo se estaba reinventando con la puesta en marcha de una nueva publicación digital.

Lo cierto es que la vida de muchos dibujantes de humor desde la transición ha sido más bien azarosa. No hace falta remontarse a los tiempos de la bomba en El Papus, basta con pensar en los sueldos de quienes no tienen la suerte de colaborar con periódicos nacionales. E incluso estos últimos ven cómo en ocasiones un nuevo director considera que su trabajo ya no está en la onda y son despedidos sin contemplaciones, como contaba Romeu en su autobiografía. El Jueves, que era la publicación más sólida, hace ya años que está lejos de las tiradas que alcanzó en sus mejores momentos, cuando se leía en los cuarteles y los colegios mayores y antes de la aparición de Internet y otras distracciones digitales. La crisis del papel ha golpeado a los humoristas gráficos que sobreviven como pueden en la red. Y, como buenos payasos, deben entretener y conectar con su público.

Manel Fontdevila, En el lado bueno de la valla, España en 100 viñetas, edita Rocaeditorial, chistes, actualidad, humor
En tiempos de apuros económicos es lógico y hasta deseable que alguien observe las desgracias ajenas y extraiga de ellas material para sus bromas. Reírse siempre es reírse de alguien, como recordaba Johnson en su libro sobre el humor. Por eso conectaba la decadencia del género con el triunfo de lo políticamente correcto. Años atrás no era raro escuchar chistes sobre pobres sudafricanos, sufridas esposas o avaros catalanes. Ahora todos ellos son víctimas y como tales intocables. Así que lo que nos queda es un terreno muy reducido y escasamente estimulante. Somos unas aburridas mejores personas. Ya he comentado con anterioridad que algunos autores como El Roto consiguen hacer humor a base de consignas pero en pocos casos más la ideología casa bien con las bromas. Ni con el talento. He oído a más de un dibujante repetir eso de que han vuelto al estereotipo del banquero con chistera porque, aunque suene a viejo, es muy actual. Y afirmar que los eslóganes revolucionarios son lo que necesitamos para resolver los problemas en que nos ha metido la crisis.

Fontdevila está en esa onda y pone toda su destreza gráfica, que no es poca, al servicio de la causa. Personalmente, aprecio mucho cuando construye verdaderos personajes a partir de los infames protagonistas de la actualidad. Sus caricaturas de los diversos políticos son excelentes y al aire agitanado que le da a Bárcenas es tronchante. La serie dedicada a la justicia es especialmente afortunada y el chiste del banquero con el juez frotándose contra su pierna cual perro en celo es una gran ocurrencia. Pero en general dibuja muchos gags en los que pesa más el discurso que su verdadera tarea: hacernos reír, entretenernos. Porque ese y no otro es su trabajo. Además, como nos recuerda una de sus páginas, parece muy consciente de que tanta indignación apenas se traduce en hechos. Un tipo muy cabreado propone “incendiar las redes sociales” y demostrar que ciertas ideas son intolerables. Su mujer le pregunta “¿demostrar a quién?” y él responde que “a ellos”. Ella opina que les va a dar lo mismo. Así que él cambia “a nosotros” y ella le replica “ya lo sabemos ¿no?”. A esto sigue una viñeta muda. En eso se ha convertido el humor: un intercambio de frases hechas, una liturgia que ni afecta a “los otros”, ni ayuda “a los nuestros”.

Al menos cuando Fontdevila se entrega a la crítica salvaje de la actualidad puede llegar a ser gracioso, peor es cuando se pone a dar lecciones sobre cómo superar la crisis, nos explica qué es y no es una democracia o predica las bondades de lo público. Si aún queda algún anarquista suelto, que repita conmigo: el estado no es la solución, ¡es el problema, idiotas!
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