viernes, 29 de mayo de 2015

SELECCIÓN DE CÓMIC PARA LA FERIA DEL LIBRO 2015

La selección de tebeos que citaré a continuación permite a los lectores viajar de una cultura a otra sin moverse de casa, basta con revisar los diferentes universos construidos con humildes viñetas.

DE LO RARO A LO MUY RARO

Hombre sediento de Koike y Kojima edita ECC manga
Empiezo por lo más alejado, Japón. Los maestros Koike y Kojima siguen con su “Hombre sediento”, que alcanza ya el cuarto volumen. Da igual que no entendemos la mitad de los líos políticos, todo se olvida cuando el protagonista despliega sus encantos y se le van echando novias asesinas encima. Una propuesta tan rara como fascinante.

El mangaka más europeo, Taniguchi, firma un álbum que es todo un guiño a la cultura occidental: “Los guardianes del Louvre”. Sus acuarelas son tan encantadoras como siempre y algunos pasajes resultan conmovedores, como los que dedica a Van Gogh o Corot. No es una obra mayor, pero no hay Taniguchi malo (más o menos).

Aquiles Talón - Integral volumen 4 de Greg, edita Trilita Ediciones
Sin movernos de Europa, “Aquiles Talón”, el clásico de Greg, llega al cuarto tomo de sus integrales, agudizando sus gags metalingüísticos.

Mitton, que no puede faltar en ninguna lista, firma el guión de “Atila”, un salvaje acercamiento a las hazañas del bárbaro. El dibujo corre a cargo de Bonnet, que hace lo que puede.

El inglés Bryan Talbot sigue produciendo nuevas aventuras de su excelente serie Grandville. “Noël”, el último episodio hasta la fecha, contiene una descripción impecable del funcionamiento de una secta.



El árabe del futuro de Riad Sttouf, edita Salamandra
Finalmente, Riad Sattouf ganó el premio a la mejor obra en Angulema con “El árabe del futuro”, una larga novela gráfica en la que explica los pormenores de su vida en diversos países de Oriente Medio. Tiene más interés como documento que por sus virtudes dramáticas.



Saltando el charco, desde América nos llegan nuevos recopilatorios entre los que destaca el dedicado a “Ka-Zar”. Los aficionados ya conocen los episodios dibujados por Kirby, Barry Smith, Kane o el gran John Buscema, pero siempre es agradable tenerlos agrupados para disfrutarlos de un tirón.

Star Trek - Leonard Mc Coy médico fronterizo de John Byrne
Otro clásico más irregular es Byrne, que pasó de ser lo más a finales del siglo XX para casi desvanecerse en el XXI. En 2010 publicó estas aventuras de uno de los personajes de la serie Star Trek, “Leonard McCoy, médico fronterizo”. Es un trabajo agradable y muy entretenido que se lee de un tirón.

María cumple 20 años de Gallardo, edita Astiberri
De vuelta a casa, Gallardo presenta el segundo volumen dedicado a su hija. “María cumple 20 años” nos permite volver a asomarnos a las rutinas del autismo. Ya no se trata de una niña, su hija ha crecido y los problemas han cambiado. Como en el primer libro, mantiene un tono humorístico y relajado, pese a lo complicado de algunas de las anécdotas que se relatan. Especialmente emotivo resulta el final, donde se explica qué será de María cuando sus padres ya no estén cerca para ayudarla. Esto es algo más que un tebeo, es casi un ensayo y un panfleto, una denuncia y un poema, una declaración de amor paterno-filial y un gran canto a una vida que nunca es como la esperamos.

Exposición Trànsits - Catálogo y Exposición de los autores jóvenes de Mallorca
En cuanto a Mallorca, se mantiene la actividad comiquera. El apoyo del IEB ha facilitado la producción de la tercera muestra dedicada a los autores de las islas. Tras “Herois” y “Mar de fons” llega ahora “Trànsits”, nuevamente comisariada por Juan Roig. La exposición se presentó en el pasado Festival de Barcelona y ahora ha comenzado un largo paseo por Europa. Venía, como en los casos anteriores, acompañada por un catálogo que documenta el trabajo de la generación más joven de autores de las Baleares, una actualización del grupo que apareció en “Historietes”, hace ya casi diez años.

Viaje a Cotiledonia de Pere Joan sobre la obra homónica de Cristobal Serra, edita IEB
El IEB ha impulsado también otra producción muy especial, la adaptación de “Viaje a Cotiledonia”. Pere Joan ha sido el encargado y, según él mismo comentaba, el texto de Cristóbal Serra era inadaptable. Al menos, según los usos habituales. Así que Pere ha sorteado con habilidad las rutinas narrativas convencionales, ajustando su puesta en escena a la florida prosa y a las intrincadas descripciones que conforman el material de partida. Serra es un escritor muy culto y su densa escritura no puede reducirse fácilmente.

Cotiledonia es un trasunto de Mallorca y se reconocen en algunas de sus tribus paralelismos con ciertas costumbres isleñas. Pero esa comparación no agota los significados del texto original, preñado de resonancias clásicas, barrocas. Hay algo recargado pero hermoso en cada párrafo y Pere Joan ha sabido respetarlo, permitiendo que sus dibujos acompañaran a las palabras de Serra, sin taparlas ni sustituirlas más de lo imprescindible. En el terreno puramente gráfico, el dibujante abandona sus tonos más cálidos y luminosos (que recientemente pudimos disfrutar en su aproximación a la Serra de Tramuntana) y adopta una paleta más lúgubre, con tierras, rojizos, berenjenas y grises que remitirían a una Mallorca invernal, apagada. Esos colores envuelven un dibujo al borde de la descomposición, una tentación que Pere Joan ha ido exacerbando en los últimos años. Lo amorfo, que al principio de su carrera aparecía encarnado en la rotunda volumetría de Michelín, se plasma ahora a través de los trajes tradicionales, con esos pantalones abombachados y esas faldas amplias que destruyen la figura y convierten la carne en barro, en arcilla esencial. “Viaje a Cotiledonia” no es una lectura fácil, pero tiene el aroma de lo muy raro, nos conduce a otro mundo donde reinan los embriagadores textos de Serra y las terrosas figuras de Pere Joan, un viaje que merece la pena.
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viernes, 22 de mayo de 2015

novela gráfica MATAR A MI MADRE de FEIFFER

Matar a mi madre - Una novela gráfica de Jules Feiffer, edita Sapistri
Sapistri, 2015.
148 páginas, 26,90 euros.

TÍOS CON TETAS


Jules Feiffer es uno de esos extraños casos de autor a quien todo el mundo cita y nadie parece haber leído. Yo al menos no. Ahora, casi nonagenario, firma una novela gráfica que acaba de ser traducida al español.


Feiffer nos acompaña desde los tiempos de El Globo y Zeppelin, revistas míticas que recuperaron tebeos clásicos y empezaron a hablar del medio con cierto rigor. Allí aparecían sus viñetas, o mejor sus tiras de dibujos sin marcos. Una de las características de su trabajo, además de la repetición, era la ausencia de líneas que separasen una viñeta de la siguiente. Luego volvimos a encontrarlo en las primeras enciclopedias del comic, como la de Toutain, donde se nos explicaba que el trabajo de Feiffer reflejaba “la neurosis del hombre contemporáneo”. Leía sus chistes, si se les puede llamar así, y tenía que dar la razón a los comentaristas. Todo eran diálogos deprimentes sobre deseos no cumplidos y sueños insatisfechos. Pero el tío tenía estilo, eso no se podía negar. Un dibujo rápido y como abocetado y una absoluta economía de medios.

Con el tiempo descubrimos más cosas sobre el misterioso Feiffer. Como que escribió los guiones para el viaje a la Luna con Spirit que dibujó Wood cuando Eisner ya estaba cansado del personaje. Feiffer se había formado en el estudio del maestro, heredando de él la expresividad y soltura de los personajes. Mucho más tarde lo encontramos firmando el guión de la abominable Popeye del no menos abominable Altman. Según parece también firmó guiones para Resnais.

Cuando ya pensamos que se quedaría para siempre en la misma alacena que Dave Sim o Gerry Trudeau, tipos-de-los-que-todo-el-mundo-dice-que-son-geniales-pero-sospecho-que-no-lo-son-tanto, inesperadamente se publicó en España El hombre del techo (Anaya, 2001), una novela suya con muchas ilustraciones y algunas series de viñetas. No fue especialmente reveladora. Lo recuerdo como un trabajo correcto, pero no brillante. Porque ese es el asunto. Nadie lo ha adjetivado de artesano o de buen profesional, no, los piropos siempre han ido de genio para arriba. Y claro, con esos precedentes, su lectura siempre ha sido un tanto decepcionante. En 2005 Astiberri publicó Munro, otra obra bienintencionada pero sin garra.

Matar a mi madre - Una novela gráfica de Jules Feiffer, edita Sapistri
Ahora nos llega esta ambiciosa novela gráfica. Gran formato, libertad absoluta por lo que se puede deducir de la cuidada edición, que viene cargada de comentarios elogiosos de Gaiman, Ware, Spiegelman y hasta de Stan Lee. Lo primero que llama la atención es el dibujo. Como siempre pero un poco menos elaborado, si ello es posible. Se lee al límite de la tolerancia, con esa sensación de “me están tomando el pelo”. Pero digamos que en la primera parte puede llegar a olvidarse el grafismo y que en el balance final no es con mucho lo peor. He visto cosas más horrorosas que esta especie de rotuladores usados y aguados que emplea el dibujante.

No, lo peor es el argumento, que no llego a entender cómo alguien puede tomarse en serio. Otra vez, la primera parte es muy diferente a la segunda, con el salto a Hollywood. Digamos que Feiffer tiene cierto crédito y, aunque pone en escena a personajes difíciles de diferenciar, lo seguimos (o lo intentamos, al menos) en esa suerte de novela negra muy desquiciada con que arranca el relato. Pero el crédito se disipa rápidamente en el segundo bloque. Años después, los protagonistas del primer acto se han trasladado a Hollywood. Además, entran en escena nuevos héroes, como ese galán con bigote y de misteriosa personalidad que le hace sombra al protegido de la madre que da título a la obra. Situarse y recuperar el hilo del relato es casi imposible. Luego viene el enloquecido viaje a la selva, con los soldados que están en primera línea. Todo sale mal y hay un reparto de balas para todos. En el absurdo final se descubren hermanas desaparecidas, ellos resultan ser ellas (aunque eso no es óbice para el amor) y todos hablan y hablan. Digno de la más infame telenovela venezolana. Y que me disculpen los pobres venezolanos. Todo es melodramático e impostado y el conjunto es plomizo y abrumador, sin ningún interés. Seguro que Almodóvar haría una gran película con este material. Pero yo nunca iría a verla.
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viernes, 15 de mayo de 2015

CÓMIC DE LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Alfonso Zapico 
La balada del Norte. Tomo 1.
Astiberri, 2015.
226 páginas, 18 euros.

UNA DE MINEROS


Alfonso Zapico vuelve con un relato sobre la revolución asturiana del 34. Si antes había abordado asuntos tan cosmopolitas como el nacimiento del estado de Israel o la vida de Joyce, ahora regresa a su tierra natal para contar unos hechos muy locales que sin embargo marcaron el destino de todo un país.


Y es que pocos sucesos han resultado tan controvertidos como la revolución del 34, cuna y crisol de posteriores revueltas, según la posición adoptada por algunos comics recientes. Dentro de la sempiterna hiper-legitimación de la izquierda, la rebelión de los mineros asturianos habría supuesto un mitológico puñetazo sobre la mesa, un ¡basta ya! a la explotación, que antecedería a todas las revoluciones que la sucedieron. Se habrían exigido unos derechos naturales, con toda justicia, de la misma forma en que la mística nacionalista asume el derecho divino que asistía a Companys proclamando la independencia de Cataluña, el único que se sumó (brevemente) a los revolucionarios asturianos. La versión oficial insiste además en la escasa legitimidad del gobierno republicano. Por supuesto existe una lectura diferente que entiende los sucesos asturianos como un intento fallido de Guerra Civil, un ensayo de las matanzas que se producirían dos años después. Todo el mundo parecía desear una escabechina que al final llegó. Y todos despreciaban unos gobiernos democráticos que, con todos sus defectos, eran lo más parecido a la ley con que se contaba. Si los gobernantes del 36 eran legítimos, no eran tan diferentes los del 34, por mucho que se pretenda desacreditarlos.

Estos asuntos se han discutido durante tanto tiempo que no seré yo quien pretenda tener la última palabra al respecto. Por eso agradezco intentos como el de Zapico. Ha tenido la voluntad y el coraje de acercarse a estos temas incorporando los datos con que contamos y permitiendo que las conclusiones o la verdad se construyan en la mente de cada lector, además de fabricar un inmenso relato por el camino. Era inevitable tropezar con ciertos escollos míticos.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
En Asturias todo lo referente a la minería es casi una religión. Incluso en estos días en que afloran inmensas vetas de corrupción entre sindicalistas que supuestamente defendían los derechos de sus compañeros; con el jefe de todos ellos, Jose Ángel Fernández Villa, acusado de delitos económicos de enorme magnitud y encastillado en un hospital porque sufre un “síndrome confusional”.

Incluso ahora, digo, son muchos los que pretenden mantener una imagen virginal, idílica, de los mineros y sus sindicatos. El coste en vidas humanas de las minas las convirtió desde el principio en negocios ruinosos que sólo se sostenían a costa de unos salarios bajos y unas condiciones laborales en las que nada estaba cubierto, sin pensiones de invalidez ni viudedad. Esa era la situación que todos conocíamos por clásicos como ¡Qué verde era mi valle! 

Ahora bien, esas condiciones cambiaron hace mucho y los fondos que deberían haber permitido el desmantelamiento de una industria poco rentable y su transformación en proyectos de futuro, se desviaron y se invirtieron ineficazmente, una de las razones evidentes de la decadencia de Asturias en los últimos cuarenta años. Lógicamente, decir esto supone chocar contra el mito fundacional minero y ser calificado inmediatamente de reaccionario y lo que se les ocurra.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Por tanto, el contexto en que trabaja Zapico es extremadamente volátil, muy complicado. Empezando por el final y volviendo al maestro Ford, él opta por “imprimir la leyenda”. No renuncia a esa mirada admirativa y compasiva hacia los mineros, que sin duda mamó durante su infancia en las cuencas. Pero la completa con verdad. Toda la verdad sobre las infectas condiciones de trabajo pero sin ocultar las consecuencias vitales de toda esa presión, con unos mineros al borde del alcoholismo y proclives a la violencia doméstica.

La fuerza que padecían en la mina era la misma que aplicaron contra sus mujeres e hijos e incluso contra sus propios compañeros. Por supuesto, al lado de esa frustración apenas contenida Zapico tiene la habilidad de incluir escenas tan líricas como la de la cabra. Primero convierte en imágenes un clásico tema de Víctor Manuel sobre un accidente en la mina. A través de una serie de viñetas mudas nos permite sentir la canción por dentro, consiguiendo un efecto realmente emocionante. Pero es que luego, tras la secuencia del entierro, vemos cómo uno de los protagonistas le lleva una de sus cabras a la madre del minero difunto, apenas un niño. Ahora que se ha quedado sin el jornal del hijo, el animal le permite contar con algo para comer. Sin apenas subrayados, con mucha sobriedad, se nos muestran los verdaderos dramas y la profunda miseria que se agazapaban a la sombra de las minas. Escenas como esta o como la de la mula a la que hay que sacrificar justifican posteriores actos de violencia. O, al menos, los explican, los enmarcan en una secuencia lógica de acontecimientos.

Por supuesto, tampoco evita contextualizaciones más generales, aportando datos sobre la situación en España y el resto de Europa, incluyendo el ascenso de Hitler al poder en 1933. Pero lo hace a toda velocidad, sin darles mucha importancia en el conjunto del relato. Parecido tratamiento reciben las conspiraciones de políticos y sindicatos que condicionan y enmarcan las actuaciones de los trabajadores. Su papel debe ser citado pero Zapico parece muy consciente de que el éxito artístico de su trabajo no va a depender de ellos si no de los personajes que consiga construir y de la verdad que logre insuflarles.

Y lo cierto es que su reparto no deja de ser curioso. Por supuesto tenemos a un patrono, cuyo nombre no corresponde con ningún aristócrata real pero que, al igual que la sustitución de las denominaciones de periódicos, minas y algunos lugares, no evita que pueda asociarse con figuras históricas con las que coincide al menos en parte. También aparece un líder minero con todas las características que cabría esperar, un noble bruto, dispuesto siempre a emborracharse, que intenta ser justo y que sobrevive al dolor de los hijos perdidos por accidentes o miseria. Cabe decir que tanto el marqués como el trabajador son grandes personajes llenos de matices, evitan los estereotipos con ferocidad y yo diría que Zapico se esfuerza por aportar humanidad al plutócrata y mostrar las debilidades del líder obrero.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
A partir de ahí el resto del elenco no era tan previsible. En realidad, el primer tomo ofrece una versión de Romeo y Julieta en las cuencas. Romeo es el hijo del marqués, un decadentista que aparentemente está a punto de morir por una enfermedad pulmonar, dedicado a editar libros de poetas rusos, cuyos versos salpican las páginas de esta Balada. Es probablemente el único resbalón pedante del libro, que perdono porque incluye un delicioso fragmento de Ana Ajmátova. Julieta es (¿ya lo han adivinado?) la hija del minero, que trabaja como doncella en la casa del marqués. No es exactamente que el marquesito la seduzca ya que Zapico le da unas facciones y una personalidad que recuerdan inevitablemente a Maureen O’Hara y quienes hayan visto El hombre tranquilo o la ya citada ¡Qué verde era mi valle!, entre otros films inmortales de Ford, sabrán a qué atenerse. Una chica pobre pero con mucha dignidad, carácter y curiosidad. Así que acepta las aventuras que le propone el moribundo marquesito, que incluyen una escapada a Oviedo donde contemplarán juntos una ópera en el Teatro Campoamor. Aquí Zapico replica un juego de espejos que ya emplearon antes que él clásicos asturianos como Clarín o Pérez de Ayala. Me refiero a la escena en que los espectadores de una obra reproducen los sentimientos apasionados que se están representando en el escenario. Está bien, pero yo siempre he pensado que Hergé tenía razón: si sacas una ópera en un tebeo, debes reírte de ella.

La cuestión es que Zapico maneja con maestría estos personajes y, de la misma forma que en Titanic sabíamos lo que iba a pasar al final y eso no afectaba al brío narrativo de Cameron, aquí todos sabemos del baño de sangre que se avecina y con cuyo prólogo se cierra este primer volumen. Pero ese final conocido no afecta a la capacidad de Zapico para engancharnos a personajes vivos y creíbles, conmovedores e irritantes, que forman parte de un tremendo fresco histórico que emociona por su ambición, ritmo que nunca cae y perfectos resultados. Un trabajo espléndido que no deberían perderse.
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viernes, 8 de mayo de 2015

VIEJAS GLORIAS DEL CÓMIC

Llegan a las librerías productos que por un lado agrupan material clásico, hace tiempo descatalogado o inédito, y por el otro suponen nuevas creaciones de autores veteranos que en muchos casos mantienen un numeroso grupo de fieles seguidores.


Hombre de Peter Wiechman y Rafael Méndez Aleta Ediciones
Hombre
Peter Wiechman y Rafael Méndez
Aleta Ediciones, 2015.
192 páginas, 19,95 euros.

En la primera categoría incluiría la necesaria recuperación de Rafael Méndez, en su momento uno de los mejores dibujantes realistas de este país, que trabajó durante años para Alemania y es casi un perfecto desconocido para los aficionados actuales. Hace tiempo que se retiró de una profesión que acabó destrozándole los nervios e incapacitándole para el dibujo.

Ahora se traduce uno de sus westerns, Hombre, donde podemos disfrutar con sus extraordinarias dotes para la representación de animales y ambientes. Aunque los guiones son muy setenteros, se dejan leer. Al menos son breves y tienen ese punto sincopado propio de guionistas como O’Neill, que le pegaba tales empujones a las historias que se acababa con la sensación de que faltaban viñetas. El trabajo con el pincel de Méndez, increíble. Durante años estuvimos incluyendo planchas suyas en la revista El Wendigo ya que su director, Faustino Rodríguez Arbesú, no podía entender que nadie se acordara de este auténtico artista maldito. Finalmente ha llegado su momento y eso es bueno.

García López - Superman Otros Mundos y Batman - Episodio Perdido; edita ECC
Superman Otros Mundos, 184 páginas 18,95 €
Batman Episodio Perdido, 96 páginas 12,95 €
Edita ECC

En la segunda categoría, la de veteranos en activo, situaría a García López, que acaba de sacar otro comic de Batman. En este caso la excusa es recuperar un episodio de la serie clásica de la tele que no se llegó a producir. Ahora se adapta en viñetas y la ñoñería pop de la serie original parece contagiar y ablandar la labor de un grafista tan poderoso como Jose Luis García López, medio gallego y medio argentino que lleva mil años asentado en los USA.

Más interés tienen otras recuperaciones de su trabajo, como sus colaboraciones en la serie de Superman o sus Elseworlds. Ya conocíamos su versión medieval del personaje, con guión de Gibbons y que se incluye en este recopilatorio. Pero no las otras dos, donde exhibe sus poderosas dotes. El problema es que no se entinta él y los encargados rebajan un tanto el vigor de sus lápices. Con todo, recomendable.


Los espíritus de los muertos de Poe por Corben, edita Planeta Comic
Los espíritus de los muertos de Poe
Corben
Planeta Comic
216 páginas, 30 € 

Otro veterano que vuelve es Corben, de quien constantemente se recopila material. Ahora nos da nuevas versiones de Poe, con color digital. El problema es que Corben es mucho Corben. Y que una vez leída su primera versión de “El Cuervo”, no se puede olvidar y su reinterpretación no es TAN buena.

Pero aunque inevitablemente estemos comparando con la fuerza de su trabajo pasado, notando lo que ha perdido por el camino, Corben sigue siendo mucho y no seré yo quien se atreva a meterse con él. Todavía disfruto con sus sombras, con sus volumetrías, sus imposibles hembras y casi diría que me gustan hasta sus errores.



La peste escarlata de Carlos Giménez Edita Panini
La peste escarlata
Carlos Giménez
Edita Panini, 96 páginas

El siguiente es un caso parecido. Carlos Ginémez ha sido el dibujante y autor de comics más grande de este país. Y aún pasarán años hasta que alguien pueda arrebatarle esa posición. Creo que esto nunca se ha dicho lo bastante alto ni lo bastante claro. No era solo que fuera bueno, es que era mucho más bueno que los demás, su trabajo estaba a años luz de todo lo que se hacía. La mezcla de dibujo, guión, voluntad narrativa y visión del mundo, sus ganas de contar, convertían sus comics en un continuo disfrute.

Pero ese momento pasó. Es duro decir esto de alguien que ha sido tan importante y durante tanto tiempo. Y no es que sólo haya hecho una o dos obras interesantes. No, su carrera está cargada de trabajos para citar y recordar. Pero la edad no perdona y salvo contadas excepciones, pocos autores sobreviven al paso (y peso) de los años. Me temo que eso es lo que le ha pasado a Giménez. Su ciclo dedicado a la Guerra Civil ya me pareció bastante flojo. Sus álbumes sobre Pepe González, más allá del interés documental, resultaban estirados y repetitivos y el balance final tampoco estaba a la altura de anteriores trabajos.

Y ahora llega esta Peste escarlata, otra adaptación de London, como el Koolau que dibujó hace tanto. Le ha dado un aire futurista, un género que ya había transitado, con Dani Futuro primero, Hom o Érase una vez en el Futuro después, entre otras ocasiones. Y el resultado es pobre. Giménez es demasiado profesional para ofrecer un mal comic. Pero está muy por debajo de anteriores productos suyos, le falta fuerza, interés, verdad. La humanidad de sus personajes, uno de sus rasgos distintivos, ha sido sustituida por la ideología y la denuncia de vuelo corto. Él siempre ha sido un autor comprometido y crítico, pero no anteponía los discursos al relato. Ahora sí, y es una pena.
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viernes, 1 de mayo de 2015

TRES PROPUESTAS CON SABOR DE LA ISLA

Recientemente han coincidido en las librerías tres productos que jugaban con la idea habitual del souvenir. Son tres propuestas tan diversas como estimulantes.


Conviene recordar que en los años en que pioneros como Kane, Ditko o Wood experimentaban con formatos que al final acabarían desembocando en lo que hoy conocemos como novela gráfica, el autor que finalmente se llevó el gato al agua dibujaba comics que hoy consideraríamos comerciales.
En los setenta, antes de descolgarse con Contrato con Dios y revolucionar la idea de cómo debería ser un relato en viñetas, Will Eisner practicó todo tipo de fórmulas mixtas donde conciliaba textos con imágenes para explicar astrología o gastronomía.

Esos materiales apenas han captado la atención de la crítica. Sin embargo nos remiten a algo esencial. Antes de nada, el trabajo debe permitir a su autor vivir de él. Sin esa premisa, apenas cabe un futuro.

Si expulsamos a los lectores ¿cómo nos vamos a quejar después de que nadie nos compra? Por eso considero muy interesantes los proyectos que buscan llegar a nuevos lectores por otras vías, planteando otras posibilidades para el medio. Las fronteras entre el comic y la ilustración se han roto con frecuencia ya que muchos dibujantes de comics cuentan con lo necesario para dedicarse a la imagen aislada, así que esos trasvases son bastante corrientes. No tanto al revés.


Palma A-Z de Flavia Gargiulo Souvenir Ediciones
Flavia Gargiulo
Palma A-Z. 26 rincones por descubrir

Souvenir Edicions, 2015

De los tres libros Palma A-Z es el más sencillo y directo, una abecedario ilustrado con diversos rincones de Palma, que sin duda hará las delicias de los turistas. Este proyecto con dibujos de Flavia Gargiulo si quieren es conservador, tradicional, pero no por ello menos eficaz. La misma autora aparece entre los ilustradores de la segunda apuesta.


Serra de Tramuntana de Mallorca - L'arxiduc i els nostres ilustradors, Cluster de comicSerra de Tramuntana de Mallorca
Descrita per les paraules de l'Arxiduc i els dibuix dels nostres ilustradors.
Edicions General Cluster, 2015
98 páginas, 25 euros. 


Con patrocinio del IEB este proyecto del Cluster de Comic de Mallorca celebra el centenario del Arxiduc con una deliciosa publicación dedicada a exaltar la impresionante belleza de la Serra de Tramuntana. El resultado es espectacular. Está compuesto por ilustraciones en formato panorámico, aunque hay algunas breves historietas, entre las que destaca la de Saeta.
Comparto el entusiasmo por Erwin Hubert, uno de los acuarelistas que ayudaron a conformar nuestra imagen de las islas y de quien no hay manera de conseguir una monografía en condiciones. Al comienzo del volumen se reproducen algunas de sus encantadoras ilustraciones.

Luego todo se disfruta por igual. Permítanme que al menos cite a dos de los autores: Pere Joan y Seguí, que firman algunos paisajes realmente hermosos.

Catalina, la cuinera de l'òpera de Marga Vinyes, Xesca Gomila y Catalina Fiol, edita Disset

Marga Vinyes, Xesca Gomila y Catalina Fiol
Catalina, la cuinera de l’Òpera
Disset, 2015.
178 páginas, 18,50 euros.

Finalmente Marga Vinyes, que también sale en el libro anterior, firma la traslación en viñetas de la vida de Catalina, la cuinera de l’Òpera, otro producto curioso.

Es el que de una forma más apropiada podría denominarse comic, pero con una salvedad. Tanto como separadores entre capítulos como al final, se presentan las recetas de Catalina Fiol, un elemento más de interés para un lector que puede aproximarse a esta propuesta por razones gastronómicas pero que sin duda se estremecerá ante lo narrado.

Y es que Marga, ayudada en la transcripción por Xesca Gomila, factura una obra en la que sorprenden la madurez del dibujo y un ritmo que no decae, centrado siempre en lo esencial. Se nos cuenta una historia sencilla, la vida de esa cocinera de origen humilde y peripecias normales. Asistimos a su noviazgo, su boda, sus pérdidas, sus trabajos… Todo está contado de forma directa y sin adornos, con un uso muy ingenioso del bitono, y lo cierto es que muchos pasajes resultan tan universales y comunes que es difícil no emocionarse. Es por tanto un tebeo muy digno y disfrutable y yo se lo recomiendo. Luego pueden probar a hacer las patas de cerdo rellenas ¡de sesos! ¡Toma dieta mediterránea!
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viernes, 24 de abril de 2015

LLEGÓ EL ALBA de WALLACE WOOD

Llegó el alba y otras historias de terror illustradas por Wallace Wood, edita Norma recopilatorio
Norma Editorial, 2015.
200 páginas, 25 euros.

NADIE LE LLAMABA WALLY


En 1926 nacieron Joe Maneely, Russ Heath y Joe Kubert. En 1927 John Buscema, Steve Ditko y Wally Wood. Los seis forman ya parte de la historia del comic y tan sólo dos siguen en pie: Heath y Ditko.


Aunque todos aprendimos a distinguir a Wally Wood y su característica firma en letra gótica, nadie lo llamó Wally, sólo Wallace o, los que tenían más confianza, Woody. Permanece en la memoria de los aficionados como el creador de mundos tiernos y salvajes, dibujante de mujeres explosivas y maestro de entintadores, reconocido por la brillantez de sus acabados, sus dobles luces y brillos siempre personales. Su trabajo lleva publicándose en España desde hace décadas y es bastante popular.

Ahora nos llega un volumen, una traducción del original editado por Fantagraphics en USA, que agrupa algunas de sus historietas de juventud cuando entró a trabajar en la mítica editorial E.C. Constituye una afortunada recuperación que viene a sumarse a tantos otros recopilatorios que llevan meses alegrando las estanterías de las librerías especializadas.

En sus comienzos Wood compartió estudio con Harry Harrison, que escribió la novela en la que se basa el excelente film de Fleischer, Soylent Green. Juntos aprendieron a dibujar y escribir guiones mientras iban publicando en las peores editoriales del mercado, las únicas dispuestas a pagar algo por el trabajo de aquellos bisoños.

Así que ya pueden suponer que la primera sección del volumen tiene interés sobre todo para arqueólogos del comic, que disfrutarán notando las referencias a Eisner que abundan en esas primeras planchas. Luego Wood desarrolló su propio estilo, que por contraste aún brilla más en la segunda sección. Por sí sola justifica la adquisición del tomo, aunque este material ya se había publicado antes en español, en una mini edición de Planeta. La verdad es que apenas cuenta porque el tamaño no permitía apreciar con justicia el arte de Wood, detallista y con una iluminación muy expresiva.

Llegó el alba y otras historias de terror illustradas por Wallace Wood, edita Norma
En cuanto al componente terrorífico que se anuncia en la portada, se aplica más a la primera sección, donde abundan los despedazamientos, los zombies y los hombres lobo, que a la segunda, que tiene otro cariz. Aunque no rechazó el género, no puede decirse que Wood fuera un especialista en terror. Se inclinaba o bien hacia la parodia, que practicó durante años en la revista Mad, o bien hacia la fantasía y la ciencia-ficción, donde fue un maestro cuya influencia todavía perdura. No debe olvidarse que fue quien dibujó los bocetos para las primeras cartas de Mars Attacks, en las que más tarde Burton basaría su película.

Pero resulta que entre un género y otro realizó un increíble conjunto de historias con el guionista Al Feldstein, que todavía hoy sorprenden por lo avanzado de sus planteamientos. Se publicaron en la revista Shock SuspenStories, entre 1952 y 1954 y son formidables. Wood aportó una visualización tensa y cargada de detalles a unos relatos que abordaban asuntos como el racismo contra negros o judíos, la violencia policial, la intolerancia o los prejuicios. Más allá de la relevancia de los temas tratados, eran pequeños dramas sociales muy bien escritos y mejor dibujados, con unos claroscuros sacados del cine negro más áspero y unos personajes que constituirían la fantasía de cualquier director de reparto. Son pequeñas obras maestras que no deben perderse.
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viernes, 17 de abril de 2015

LOS TALBOT DE NUEVO EN LAS LIBRERÍAS

Se ha publicado el tercer tomo de la serie Grandville, de Bryan Talbot, coincidiendo en las librerías con otro trabajo suyo realizado en colaboración con su mujer Mary.


Sally Heathcote - Sufragista de Mary Talbot, kate Charlesworth y Bryan Talbot edita La Cúpula, voto feminista mujeresMary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot
Sally Heathcote. Sufragista.
La cúpula, 2015.
175 páginas, 22,90 euros.

Ya habían trabajado juntos antes en aquella excelente "La niña de sus ojos", revisión de las relaciones entre Joyce y su hija, allí Bryan ponía el dibujo y echaba una mano con el argumento.

Aquí la cosa ha estado más repartida. Aparentemente se han buscado una dibujante, Kate Charlesworth, y el matrimonio Talbot se ha concentrado en el guión. Mary Talbot es una especialista en asuntos de género así que aquí está en su salsa.

Se cuenta la historia de una sufragista ficticia, pero que sirve como excusa para ofrecer un panorama completo de la lucha de las mujeres por el voto en Inglaterra. 


Sólo por el tema merece la pena adquirir esta obra ya que va cargada de datos interesantes y no tan conocidos. Sorprende la resistencia del gobierno a modificar situaciones que a día de hoy nos resultan inconcebibles. También la implicación de mujeres respetables en la causa y sus colisiones con otros movimientos obreros, que entendían la lucha de clases pero no la de la mujer.

Por supuesto llaman la atención algunos de los procedimientos para hacerse oír, cercanos al terrorismo y que constituyen el hueso moral que la obra mordisquea una y otra vez. Ante ciertas injusticias ¿dónde están los límites de la protesta? Es difícil de determinar, sobre todo tras leer los pasajes dedicados a las huelgas de hambre de las sufragistas encarceladas, huelgas que concluían con su alimentación forzosa. Y no a través de un pinchacito como ahora, sino al estilo oca-paté: embudo y tubo hasta el estómago. El procedimiento era realmente repugnante.

Si el interés histórico del proyecto es indudable no lo son tanto sus valores narrativos. Se pasean demasiados personajes a los que no siempre es sencillo reconocer. Entran y salen señoras enfrentadas unas con otras en las diferentes corrientes partidistas y en ocasiones las peripecias vitales de la protagonista se desdibujan. Son muy de agradecer los pasajes en que acude a los mítines, la encarcelan o se echa novio, anécdotas concretas donde podemos situarnos con facilidad. Pero cuando representantes de diversas tendencias se ponen a discutir la atención se dispersa y continuar con la lectura se hace muy cuesta arriba.

Grandville 3 - Bete Noire de Bryan Talbot, edita Astiberri, asesinatos, pintura steampunk
Bryan Talbot
Grandville. Bete Noire.
Astiberri, 2015.
96 páginas, 16 euros.

Quienes hayan leído los dos primeros capítulos de Grandville ya saben que eso no ocurre en esta serie de animales parlantes, que alcanza su tercer episodio, y el cuarto.


Aquí Bryan Talbot es el absoluto rey de la fiesta y vuelve a demostrar su maestría. Como siempre, hay que sobreponerse al color, muy oscuro y cargado de brillos pero que, en cuanto comienza la lectura, pasa completamente desapercibido.

Nuevamente el inspector Le Brock debe viajar a París para resolver un caso que esta vez tiene como protagonista el mundo de la pintura. Varios artistas son asesinados y eso facilita una excusa para que Talbot nos dé su versión de unas vanguardias fin de siglo que ven cómo su momento pasa y están a punto de ser sustituidas por una nueva generación de pintores ¡abstractos!

De fondo subyace una amenaza dirigida por una malévola tortuga y sus amigos ricachos. Hay romance, comentarios sociales, se habla de pintura y de política y todo resulta chic y sofisticado, muy parisino, con esposas casquivanas incluidas. Talbot sigue salpimentando el fondo con personajes populares, que suelen adoptar roles sorprendentes. La estructura del guión es tan precisa y eficaz como acostumbra, una deliciosa pieza de relojería.

Sólo puedo ponerle una pega y es ese epílogo en el que explica el advenimiento de la pintura moderna como una conspiración capitalista. Al poner fin al realismo, se acabó la crítica a los poderosos, que fue sustituida por unas imágenes impopulares y que nadie aceptaba ni entendía. Talbot sostiene que la C.I.A. pagó a críticos y estudiosos y reservó espacios publicitarios para apoyar unas corrientes que sólo buscaban eliminar cualquier elemento combativo de la esfera artística.
El argumento es tan demencial que no necesita mayor comentario. Quizás él prefiera el realismo socialista. Por otro lado, cualquiera que oiga hablar a la mayoría de los creadores contemporáneos, lo único que escuchará será una sarta constante de ataques a las sociedades que los cobijan, empezando por figuras tan populares y bien remuneradas como el insufrible Banksy.

En cuanto al famoso problema entre Rivera y Rockefeller, que él califica como “vandalismo cultural”, creo que si el millonario pagaba todos los gastos, estaba en su derecho de decidir la decoración de su vestíbulo. Yo tampoco hubiera dejado entrar a en mi casa.
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viernes, 10 de abril de 2015

HISTORIAS DE AGENTES SECRETOS: KINGSMAN - SOLDADO DE INVIERNO

El soldado de invierno de Remender - Boschi - Chuckry - Comics de agentes secretos espías

ESPÍAS PARA EL NUEVO SIGLO


Se han publicado dos volúmenes con agentes secretos como protagonistas. Cada uno nos da su versión del viejo mito de James Bond, actualizado con fortuna.



El soldado de invierno de Remender y Boschi.
Panini Comics, 2015.
120 páginas, 11,50 euros.

Por un lado está ese Soldado de invierno que escribe Remender, a quien recuerdo de Fear Agent.

Como en aquel caso, su guión tiene ciertos guiños al pasado, se muestra respetuoso con los lugares comunes en una aventura como la que aborda. Aunque por otro lado prueba su actualidad llevando la acción un paso más allá y en su desconfianza total hacia cualquier tipo de gobierno o poder establecido. Aunque cabría añadir que eso es lo normal en cualquier novela de espías, desde El espía que surgió del frío para acá. Nada es nunca lo que parece.

Se cuenta una larga huida a bordo de uno de los escenarios favoritos entre los agentes secretos, un tren. Allí un agente de S.H.I.E.L.D. debe mantener con vida a una pareja de científicos, que son deseados por los soviéticos y otras organizaciones criminales.

El soldado de invierno de Remender - Boschi - Chuckry, edita Panini comics - comics de agentes secretosTodo son ambientes y situaciones familiares pero están contadas con mucho brío y en ello tiene un papel muy relevante el veloz dibujante Roland Boschi. Digo veloz porque sus acabados esquivan la saturación que parece fascinar a tantos y se decanta más bien por una sencillez casi abocetada. Compensa esa economía de medios con una narrativa trepidante en la que priman las panorámicas, viñetas horizontales que ocupan todo el ancho de la página sobre las que se deslizan sus personajes, llevando al lector de un lado a otro, sin descanso. Creo que es un autor al que conviene seguir la pista, más que al guionista incluso.


Kingsman de Millar, Gibbons y Vaughn.
Panini Comics, 2015.
168 páginas, 18 euros.

Por otro lado tenemos a una pareja de creadores consagrados, que vienen acompañados por el director de cine Matthew Vaughn.

Este último, tras producir varios filmes de su amigo Guy Ritchie, saltó finalmente a la dirección hace unos años. Cuando adaptó Kick-Ass a la gran pantalla tuvo ocasión de conocer a su guionista Mark Millar y en el rodaje parieron la idea de la que parte este libro, que ya ha sido trasladado al cine por el mismo Vaughn. No he tenido ocasión de ver la película pero tengo entendido que es muy entretenida. No me sorprende, ya que el tebeo es una fiesta.

Kingsman de Millar, Gibbons y Vaughn, edita Panini comics. Historias de agentes secretos y espías del siglo XXI
Firma el dibujo el gran Dave Gibbons, el tipo a la sombra de Moore y de quien siempre he pensado que era lo mejor de Watchmen. Aquí repite su estilo despojado y sencillo y su perfecta narrativa y lo pone al servicio de una clásica historia de Millar. Se centran en la educación de un futuro James Bond.

Es un chaval de barrio que malvive rodeado de una familia desestructurada y unos amigotes indeseables. El guión especula con lo necesario para desempeñar ese papel de superespía, habilidades que van más allá de saber manejar diferentes armas o hablar idiomas. Asistimos al desclasamiento del protagonista, que debe asumir que puede dejar atrás el barrio y mejorar. Lógicamente, conociendo a Millar ya pueden suponer que esos temas de fondo vienen envueltos en una carcasa cómica, con chistes muy violentos y situaciones siempre sorprendentes hasta el explosivo final.

En la primera secuencia sale Mark Hamill, el Luke Skywalker de Star Wars… y no les cuento lo que le pasa. Para no perderse el malo, una especie de Bill Gates cuyas buenas intenciones le llevan a intentar destruir a la humanidad… por su propio bien. Un gran entretenimiento que no deben perderse.
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