viernes, 3 de julio de 2015

REEDICIONES CLÁSICOS DEL OESTE: CASEY RUGGLES

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Libri Impressi. 2015.
80 páginas, 18,50 euros.

¡AL OESTE!


Manuel Caldas, aficionado y editor portugués, lleva tiempo alegrando el mercado de las reediciones. Recientemente recuperaba el Tarzán de Manning y el Lance de Warren Tufts. Ahora, de este último autor, publica otro de sus clásicos del Oeste: "Casy Ruggles. El comienzo".


Casey Ruggles es el nombre de su protagonista, un ex-militar que decide dedicarse a buscar oro en California. Así que se embarca en una fenomenal aventura acompañado por su interés romántico, una rubia muy modosita que irá de la mano de su papá, un impresor, el clásico personaje que Ford hizo célebre en films como El hombre que mató a Liberty Balance (“Podrán matarme a mi pero no a la libertad de prensa”).
Para sazonar algo más la acción Tufts recurre a un segundo componente femenino, la clásica mujer fatal de acento francés y, por supuesto, de pelo negro. Como en su momento le pasó a Flash Gordon, atrapado entre Dale Arden y la hija de Ming, Ruggles verá como la rubita se va espabilando por el camino y cómo la morena le echa en cara su falta de virilidad porque todavía no ha intentado besarla. La relación se verá acompañada por diálogos impagables y cómicos. Como cuando la rubia confiesa al héroe que “¡Haces salir a la mujer que hay en mi! ¡Eres tan fuerte, tan masculino!”. Por supuesto, la réplica de Lilli, la morena, es aún mejor. “¡Ooooh, Ruggles, te deseo! ¡Y algún día, juro por Dios, serás mío!”.

Es una situación clásica en muchos tebeos y no pocas películas. La buena es una sosa y la mala resulta mucho más atractiva aunque el héroe parece no darse cuenta. Piensen en el casting de la psicotrónica adaptación de Flash Gordon de los ochenta. No consigo recordar el nombre de la insípida que hacía de novia oficial. Pero Ornella Muti como hija del malo estaba absolutamente arrebatadora. ¿La vieron en el papel de comisaria lingüística en El amante bilingüe de Aranda? Si quieren hacerle un homenaje al recientemente fallecido director, no se la pierdan, la única parodia en condiciones sobre la inmersión lingüística en Cataluña. Hoy nadie se atrevería a filmar algo parecido.

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Volvamos al Oeste. En realidad, la tensión sexual es un componente más en una trama llena de elementos de lo más variado. El primero y especialmente atractivo, el geográfico. Se nos narra el traslado de los protagonistas desde la Costa Este hasta California, con todos los cambios de escenario y de transporte que puedan imaginar.

Como viene servido por el talentoso dibujo de Tufts, puedo asegurarles que algunas viñetas cortan el aliento. Desiertos y tormentas de arena, trenes, diligencias y carromatos; más sus habitantes: forajidos, indios, mexicanos, gente amable y despiadada, una paleta de personajes abrumadora y apasionante; también estampidas de bisontes, ataques de osos y pumas y muchos caballos al galope; sumen claroscuros, atardeceres y otros efectos atmosféricos y ambientales. Tufts demuestra una habilidad singular para las caracterizaciones y los encuadres extravagantes. Vean sino la plancha en que Casey se encuentra por primera vez con Lilli. Él está herido y el dibujante usa dos planos subjetivos para expresar su malestar y confusión: un primer plano de la atractiva cara de ella, luego otro de las manos sobre las riendas y los caballos a punto de chocar. Curiosísimo.

Además, la edición, como es habitual en Caldas, cuida el detalle y la calidad de la reproducción. Y mantiene el color de los dominicales y el elegante B/N de las tiras diarias. Esta no es una antigualla sino un trabajo vibrante y lleno de ritmo y pasión y no deberían perdérselo.
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viernes, 26 de junio de 2015

¡OH, DIABÓLICA FICCIÓN! de MAX

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
La Cúpula. 2015.
116 páginas, 20 euros.

UNA URRACA Y UNA BOMBILLA


Historietas protagonizadas por una urraca que sirve como metáfora de la creación, la inspiración. 

Esta es la idea de la que partió Max, que dio origen a una serie para un periódico nacional. También apareció en otros medios y ahora se nos presenta agrupada en un atractivo tomo.


Los creadores que cargan con una trayectoria tan prolongada como empieza a ser la de Max, suelen enfrentarse a un horroroso reproche: “lo de antes me gustaba más”. En su caso, la sombra de su personaje Peter Punk lo persiguió durante años. Pero el autor expresó claramente su voluntad de reinventarse y, saltando del campo de la ilustración al comic y viceversa, ha ido firmando diversas obras en las que algunos aspectos de su grafismo se mantenían perfectamente reconocibles (aunque también su dibujo evolucionaba), pero los argumentos y los protagonistas venían y se iban.

Conocimos sueños prolongados, las ensoñaciones de Bardín y el ensimismamiento de Vapor, donde por cierto ya salía la urraca en un sentido homenaje a Velázquez. Yo no he aplaudido todas las iniciativas de Max pero sí admiro la serenidad y determinación con que desarrolla su carrera. Decidido a practicar un comic más sofisticado, más profundo sin por ello abandonar la calidad del dibujo ni perder de vista lo popular, él sigue con sus pruebas, caracterizadas por un grafismo amable y concentrado en disquisiciones filosóficas, a veces divertidas, otras agrias y siempre personales.

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
Diría que esta su última entrega tiene una virtud, como es la brevedad. Obligado como estaba por las limitaciones de los formatos donde se publicaron estas entregas, las historias apenas superan las dos planchas. Son en muchos casos gags, ideas felices o recursos para salir del paso. Como el protagonista es una suerte de “muso” eso le da pie para constantes reflexiones sobre el acto mismo de la creación, sobre las ideas y su actualización, sobre los géneros y los temas. Y eso aporta un feliz extra al conjunto, casi vemos el cerebro del autor en acción, empleando todos los recursos posibles para dar con algún nuevo episodio. Hasta usa el viejo truco de los diversos estilos de dibujo, que completan las dos páginas y ya está. Claro que había que hacerlo con su estilo para que funcionara de verdad.

A estas alturas poco puedo añadir sobre el dibujo de Max. Es tan despojado como encantador y vital. Viene acompañado por sus colores más familiares, como esos azules apagados, sus grises y sus rojos anaranjados. Aunque creo que ha ganado algo de luminosidad respecto a anteriores entregas, o eso me parece. La estructura de página es muy variada y apenas se permite dos episodios con la misma base de viñetas, lo que resulta muy entretenido para el lector. Obviamente, en un compendio como este siempre hay episodios mejores y peores. Pero Max se asegura de introducir una buena dosis de poesía y sorpresa en su trabajo y muchas planchas son dignas de mención. No la primera, esa noche 1001 reproducida a un formato ilegible para topos como yo. Y encima con unos enormes márgenes que parecen decir “no lo ponemos más grande por fastidiar”.

En fin, el episodio de la bombilla es encantador. Los dos. Y el de las estrellas. Aquellos en que sale el sobrino también funcionan. El de la urraca mirando al mar es espectacular. Siento debilidad por el de la sombra y el fantasma. Y, por supuesto, el de las nubes. Hay para entretenerse un buen rato y sin duda es de lo mejor que ha publicado Max en años. En mi opinión.
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jueves, 18 de junio de 2015

"DEGENERADO", NOVELA GRÁFICA de CRUCHAUDET

Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Dib·Buks. Madrid, 2014.
160 páginas, 20 euros.

“LA CHUCRUT”


Hace ya meses que los miembros del Cluster de Comics de las Baleares decidieron montar el circo. Parece que los políticos se les han adelantado.


El plan era que las jornadas de Comic de este año se organizaran en torno a motivos circenses, carpa incluida, y de alguna manera evitar los actos convencionales, buscando números, performances y presentaciones sorprendentes.
Este otoño se verá en qué acaba la cosa pero desde aquí aplaudo el atrevimiento y las ganas de reinventarse. Encontrar autores con ganas de participar en semejante desafío no ha sido tarea fácil. Una de las pocas invitadas confirmadas es una dibujante francesa, Chloé Cruchaudet, cuyo apellido suele reducirse, cuando los locales nos referimos a ella, al más sencillo de recordar “Chucrut”. Lo cierto es que la obra por la que la conocimos por aquí tiene poco que ver con la col agria que compone ese popular plato alemán.

Cruchaudet se presentó en España con “Degenerado”, una novela gráfica inspirada en un caso real. El dibujo se inscribe en esa nueva ola gráfica francesa que ha recuperado los grafismos más expresivos del XIX, remasterizados con herramientas del XXI. Hablo de creadores como Blain, Blutch o hasta Vivés, en cuyos trazos veloces y sucios encontramos ecos de Daumier, Riviere o Lautrec, entre otros. El lápiz y el pincel se mezclan con la tableta gráfica y el resultado es una nueva frescura que al tiempo evoca cierta nostalgia por tiempos pasados menos predecibles. Esta dibujante, curtida en el ámbito de la animación, trabaja con un realismo semicaricaturesco, que le permite forzar mucho las expresiones de las caras, sin perder rigor en los fondos y la ambientación. En el plano gráfico “Degenerado” es una obra correcta, en la línea de otros comics similares que hemos visto los últimos años.
Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Su planteamiento argumental es algo más llamativo. Comienza como un drama social, con la pareja protagonista saltándose las convenciones y dejándose llevar por la pasión. Todo muy francés, hasta aquí no hay muchas sorpresas, aparte de la habilidad de la dibujante para coreografiar ciertas secuencias como la del baile. Luego viene un primer corte brusco en la acción, cuando el novio es alistado en plena guerra del 14. Siguen unas previsibles escenas traumáticas en las trincheras y una deserción. Los novios se encierran en una habitación de París, huyendo de la justicia militar. Aquí es donde el relato realmente hace un quiebro pensado para descolocar al lector más avezado. La tragedia costumbrista se convierte en otra cosa cuando el novio decide vestirse de mujer para poder abandonar su encierro. A partir de ahí la historia juguetea con la ambigüedad sexual de una forma muy inteligente. Él va descubriendo el universo femenino a través de un disfraz que paulativamente es más uniforme y segunda piel. Y ella se da cuenta de que puede sentir celos de la libertad que él ha recobrado y que cada vez es menos física y más sensual y moral.

En lo que es un giro muy inteligente del guión, ella parece más convencional y atrapada en su papel y género mientras que él, liberado de las fronteras que la sociedad otorga a cada sexo, se sumerge en un renovado entusiasmo por una vida llena de sorpresas y placeres. Se suceden varias escenas morbosas en el Bois de Boulogne y la acción se precipita hacia un final marcado por una violencia inevitable, en la medida en que las dos partes de la pareja compiten por lo mismo y se vuelven progresivamente indiferenciables. No es una novela para todos los públicos pero si les gustan los terrenos sinuosos, las zonas grises donde los géneros se confunden, éste es el comic que deberían leer.
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viernes, 12 de junio de 2015

PLAUEN: UNA TIRA DE PRENSA CLÁSICA

Padre e hijo, cincuenta divertidas trastadas y aventuras dibujadas por E.O. Plauen,edita Olañeta novedades tebeo blog José J. de Olañeta, Editor. Palma, 2015.
194 páginas. 11 euros.

PADRE, QUE NO AMIGO


Siguiendo con la política de recuperación de clásicos inéditos, se edita el trabajo "Padre e hijo" del humorista alemán E. O. Plauen. Sus tiras de prensa estaban protagonizadas por un progenitor y su travieso infante.


En este caso, conocer la biografía del autor es relevante. Se puede juzgar la obra olvidando las desgracias que padeció su creador, pero lo cierto es que las circunstancias en que facturó sus dibujos fueron tan dramáticas, que tiñen de una irremediable nostalgia la lectura de un material que podría parecer neutro y hasta conservador.

Plauen trabajó como caricaturista e ilustrador. En 1929 había realizado un largo viaje, de París a Moscú. Su paso por la joven Unión Soviética enfrió mucho sus entusiasmos pro-comunistas. Desde el periódico Vorwärst dibujó chistes contra un peligro más cercano: los nazis.

Se casó en 1930 y al año siguiente nació su hijo. Cuando Hitler conquistó el poder las cosas se pusieron feas para Plauen, que perdió el derecho a publicar en periódicos alemanes. Gracias a una argucia legal consiguió finalmente que le permitieran dibujar, bajo seudónimo, la tira de prensa “Padre e hijo”. Se encargó de ella entre 1934 y 1937 y luego le presionaron para que dibujara otras ilustraciones en el semanario nazi Das Reich. Finalmente fue detenido por sus posicionamientos anti-nazis. Tras ser torturado, se suicidó en la celda donde aguardaba su sentencia, en 1944.

Lo que Plauen nos cuenta en estas tiras que parecen hechas de espaldas a una realidad angustiosa y aterradora, son momentos de felicidad absoluta. Momentos compartidos entre un padre muy tranquilo y un niño tan inquieto como cabría esperar. A pesar de su ambiente idílico y su humor blanco y bienintencionado, algunas travesuras son realmente brutas, así que abundan los gags que culminan con generosas somantas de palos que ayudan a educar al atolondrado infante. En otros casos es el propio chiste el que se construye sobre la idea de la “corrección”. Lo digo porque si ustedes son de los que apoyan estas iniciativas europeas para desarmar a los padres de sus escasas armas en el espinoso terreno de la educación infantil, mejor no se acerquen a este volumen.

Padre e hijo, por E.O. Plauen, novedades tebeo blog Plauen no tiene problemas al respecto. Ante la ausencia total de la madre, en este universo perfectamente masculino lo único que queda es una viril intimidad fabricada a base de cariño infinito y bromas pesadas, de risas y gags ton rotundos como el de la foto con el niño en la cabeza.

Uno de los mejores pasajes, y que mejor ejemplifica esa relación bruta y afectuosa que une al padre y al hijo, es aquel en que el niño pierde la pelota por una alcantarilla. El padre va a por ella y, cuando parece que asoma el balón, el niño le pega una patada. ¡Pero resulta que era el melón de su papá! Éste se enfada y parece dispuesto a zurrar al pequeño salvaje, hasta que se pone a llorar. Entonces el padre, enternecido, se lo lleva en cuello mientras el niño le besa cerca del chichón. En fin, todos los padres sabemos que los niños pueden ser intolerablemente irritantes, pero al mismo tiempo es imposible dejar de quererlos, con un amor absoluto e incondicional. Olvídense de Zipi y Zape, Max y Mortiz o Calvin y Hobbes. Para entender lo que realmente pasa entre padres e hijos, nada como esta pequeña joya de Plauen que cuenta, además, con un dibujo rabiosamente moderno.
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viernes, 5 de junio de 2015

BIOPIC EN VIÑETAS: LAS AVENTURAS DE JOSELITO

Las aventuras de Joselito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de CordeliaReino de Cordelia. Madrid, 2015.
160 páginas, 25,95 Euros.

LAS MUCHAS VIDAS DE JOSELITO


Arropado por una estupenda producción y con prólogo de ¡Jorge Javier Vázquez! Llega ahora un biopic en viñetas de Joselito, el niño cantor de mano de José Pablo García.


Este ambicioso volumen suscita una reflexión sobre aquellos tiempos en que el tebeo era un fenómeno de masas. Mientras Joselito triunfaba en el cine, guionistas y dibujantes inventaban argumentos para trasladar sus aventuras al comic.

Hoy en día, esa posición dominante de cine y tebeos ha sido ocupada por la tele, que a su vez se está viendo acosada por las nuevas plataformas, de internet a las tablets pasando por los videojuegos. Los nuevos pasatiempos atrapan la atención de los más jóvenes y puedo comprobar con mis alumnos cómo los hábitos de consumo se transforman de un día para el siguiente. En todo caso, la hegemonía televisiva parece haber llegado a su fin, siendo sustituida por una fragmentada constelación de fenómenos como Youtube y las mil páginas de la red que reclaman nuestra atención.

Así que tiene bastante lógica que un fenómeno como Joselito, que cabalgó varios medios como la radio, el cine, la televisión y los tebeos, sea ahora presentado en formato papel y con prólogo de una estrella catódica. Por cierto, un prólogo perfectamente escrito. Todo en el libro tiene calidad: el papel, la encuadernación, el color… Quien sienta curiosidad por el niño prodigio y sus desventuras, primero en África y más tarde en cárceles españolas, aquí encontrará respuestas para todas sus preguntas. Se notan las simpatías de José Pablo García, autor del volumen, hacia su protagonista, la compasión por las penurias de su infancia y los reveses que le deparó la vida. Otra cuestión es el cómo lo cuenta.

Las aventuras de Josellito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de Cordelia
Aquí aparece uno de los asuntos más llamativos del trabajo, que imagino muchos valorarán como su punto fuerte pero que yo considero una de sus mayores debilidades. Cada episodio está realizado con un estilo diferente. Pastiches de autores clásicos como McCay o Pratt, también de la escuela Bruguera, del manga y de mil estilos más que el dibujante transita e imita con aparente facilidad. Cada uno va acompañado de su color correspondiente, en un delirio de variedad y precisión. Se supone que los estilos se ajustan a lo narrado aunque en el caso del encuentro de Joselito con el
Papa, no sé si la cita a Kirby es lo más adecuado. La cuestión es que el baile de acabados adquiere un protagonismo innecesario y contraproducente. Es por supuesto admirable y digna de elogio esa destreza camaleónica para reproducir a la perfección los estilos más diversos. Pero ello conlleva que como lector acabe más pendiente de cual será el siguiente estilo con el que me voy a encontrar, que de las andanzas del protagonista.

Quiero decir: la forma se come al contenido, lo adelanta, lo vacía. Al final, no se consigue construir un verdadero personaje. El artefacto posmoderno que sostiene la narración adquiere tal importancia que resta verdad al guión, quedando éste reducido a un conjunto de anécdotas, más o menos entretenidas, pero sin sustancia dramática. Véase por ejemplo cuando Joselito abandona a su representante o la ya citada audiencia con el Papa. Es un producto respetable y con elementos sin duda interesantes y ningún lector se sentirá defraudado si lo adquiere ni quedará mal si lo regala. Algunos de sus pastiches son realmente ingeniosos y ya he dicho que su producción es impecable. Pero creo que debería prestar más atención a la construcción de personajes la próxima vez.
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viernes, 29 de mayo de 2015

SELECCIÓN DE CÓMIC PARA LA FERIA DEL LIBRO 2015

La selección de tebeos que citaré a continuación permite a los lectores viajar de una cultura a otra sin moverse de casa, basta con revisar los diferentes universos construidos con humildes viñetas.

DE LO RARO A LO MUY RARO

Hombre sediento de Koike y Kojima edita ECC manga
Empiezo por lo más alejado, Japón. Los maestros Koike y Kojima siguen con su “Hombre sediento”, que alcanza ya el cuarto volumen. Da igual que no entendemos la mitad de los líos políticos, todo se olvida cuando el protagonista despliega sus encantos y se le van echando novias asesinas encima. Una propuesta tan rara como fascinante.

El mangaka más europeo, Taniguchi, firma un álbum que es todo un guiño a la cultura occidental: “Los guardianes del Louvre”. Sus acuarelas son tan encantadoras como siempre y algunos pasajes resultan conmovedores, como los que dedica a Van Gogh o Corot. No es una obra mayor, pero no hay Taniguchi malo (más o menos).

Aquiles Talón - Integral volumen 4 de Greg, edita Trilita Ediciones
Sin movernos de Europa, “Aquiles Talón”, el clásico de Greg, llega al cuarto tomo de sus integrales, agudizando sus gags metalingüísticos.

Mitton, que no puede faltar en ninguna lista, firma el guión de “Atila”, un salvaje acercamiento a las hazañas del bárbaro. El dibujo corre a cargo de Bonnet, que hace lo que puede.

El inglés Bryan Talbot sigue produciendo nuevas aventuras de su excelente serie Grandville. “Noël”, el último episodio hasta la fecha, contiene una descripción impecable del funcionamiento de una secta.



El árabe del futuro de Riad Sttouf, edita Salamandra
Finalmente, Riad Sattouf ganó el premio a la mejor obra en Angulema con “El árabe del futuro”, una larga novela gráfica en la que explica los pormenores de su vida en diversos países de Oriente Medio. Tiene más interés como documento que por sus virtudes dramáticas.



Saltando el charco, desde América nos llegan nuevos recopilatorios entre los que destaca el dedicado a “Ka-Zar”. Los aficionados ya conocen los episodios dibujados por Kirby, Barry Smith, Kane o el gran John Buscema, pero siempre es agradable tenerlos agrupados para disfrutarlos de un tirón.

Star Trek - Leonard Mc Coy médico fronterizo de John Byrne
Otro clásico más irregular es Byrne, que pasó de ser lo más a finales del siglo XX para casi desvanecerse en el XXI. En 2010 publicó estas aventuras de uno de los personajes de la serie Star Trek, “Leonard McCoy, médico fronterizo”. Es un trabajo agradable y muy entretenido que se lee de un tirón.

María cumple 20 años de Gallardo, edita Astiberri
De vuelta a casa, Gallardo presenta el segundo volumen dedicado a su hija. “María cumple 20 años” nos permite volver a asomarnos a las rutinas del autismo. Ya no se trata de una niña, su hija ha crecido y los problemas han cambiado. Como en el primer libro, mantiene un tono humorístico y relajado, pese a lo complicado de algunas de las anécdotas que se relatan. Especialmente emotivo resulta el final, donde se explica qué será de María cuando sus padres ya no estén cerca para ayudarla. Esto es algo más que un tebeo, es casi un ensayo y un panfleto, una denuncia y un poema, una declaración de amor paterno-filial y un gran canto a una vida que nunca es como la esperamos.

Exposición Trànsits - Catálogo y Exposición de los autores jóvenes de Mallorca
En cuanto a Mallorca, se mantiene la actividad comiquera. El apoyo del IEB ha facilitado la producción de la tercera muestra dedicada a los autores de las islas. Tras “Herois” y “Mar de fons” llega ahora “Trànsits”, nuevamente comisariada por Juan Roig. La exposición se presentó en el pasado Festival de Barcelona y ahora ha comenzado un largo paseo por Europa. Venía, como en los casos anteriores, acompañada por un catálogo que documenta el trabajo de la generación más joven de autores de las Baleares, una actualización del grupo que apareció en “Historietes”, hace ya casi diez años.

Viaje a Cotiledonia de Pere Joan sobre la obra homónica de Cristobal Serra, edita IEB
El IEB ha impulsado también otra producción muy especial, la adaptación de “Viaje a Cotiledonia”. Pere Joan ha sido el encargado y, según él mismo comentaba, el texto de Cristóbal Serra era inadaptable. Al menos, según los usos habituales. Así que Pere ha sorteado con habilidad las rutinas narrativas convencionales, ajustando su puesta en escena a la florida prosa y a las intrincadas descripciones que conforman el material de partida. Serra es un escritor muy culto y su densa escritura no puede reducirse fácilmente.

Cotiledonia es un trasunto de Mallorca y se reconocen en algunas de sus tribus paralelismos con ciertas costumbres isleñas. Pero esa comparación no agota los significados del texto original, preñado de resonancias clásicas, barrocas. Hay algo recargado pero hermoso en cada párrafo y Pere Joan ha sabido respetarlo, permitiendo que sus dibujos acompañaran a las palabras de Serra, sin taparlas ni sustituirlas más de lo imprescindible. En el terreno puramente gráfico, el dibujante abandona sus tonos más cálidos y luminosos (que recientemente pudimos disfrutar en su aproximación a la Serra de Tramuntana) y adopta una paleta más lúgubre, con tierras, rojizos, berenjenas y grises que remitirían a una Mallorca invernal, apagada. Esos colores envuelven un dibujo al borde de la descomposición, una tentación que Pere Joan ha ido exacerbando en los últimos años. Lo amorfo, que al principio de su carrera aparecía encarnado en la rotunda volumetría de Michelín, se plasma ahora a través de los trajes tradicionales, con esos pantalones abombachados y esas faldas amplias que destruyen la figura y convierten la carne en barro, en arcilla esencial. “Viaje a Cotiledonia” no es una lectura fácil, pero tiene el aroma de lo muy raro, nos conduce a otro mundo donde reinan los embriagadores textos de Serra y las terrosas figuras de Pere Joan, un viaje que merece la pena.
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viernes, 22 de mayo de 2015

novela gráfica MATAR A MI MADRE de FEIFFER

Matar a mi madre - Una novela gráfica de Jules Feiffer, edita Sapistri
Sapistri, 2015.
148 páginas, 26,90 euros.

TÍOS CON TETAS


Jules Feiffer es uno de esos extraños casos de autor a quien todo el mundo cita y nadie parece haber leído. Yo al menos no. Ahora, casi nonagenario, firma una novela gráfica que acaba de ser traducida al español.


Feiffer nos acompaña desde los tiempos de El Globo y Zeppelin, revistas míticas que recuperaron tebeos clásicos y empezaron a hablar del medio con cierto rigor. Allí aparecían sus viñetas, o mejor sus tiras de dibujos sin marcos. Una de las características de su trabajo, además de la repetición, era la ausencia de líneas que separasen una viñeta de la siguiente. Luego volvimos a encontrarlo en las primeras enciclopedias del comic, como la de Toutain, donde se nos explicaba que el trabajo de Feiffer reflejaba “la neurosis del hombre contemporáneo”. Leía sus chistes, si se les puede llamar así, y tenía que dar la razón a los comentaristas. Todo eran diálogos deprimentes sobre deseos no cumplidos y sueños insatisfechos. Pero el tío tenía estilo, eso no se podía negar. Un dibujo rápido y como abocetado y una absoluta economía de medios.

Con el tiempo descubrimos más cosas sobre el misterioso Feiffer. Como que escribió los guiones para el viaje a la Luna con Spirit que dibujó Wood cuando Eisner ya estaba cansado del personaje. Feiffer se había formado en el estudio del maestro, heredando de él la expresividad y soltura de los personajes. Mucho más tarde lo encontramos firmando el guión de la abominable Popeye del no menos abominable Altman. Según parece también firmó guiones para Resnais.

Cuando ya pensamos que se quedaría para siempre en la misma alacena que Dave Sim o Gerry Trudeau, tipos-de-los-que-todo-el-mundo-dice-que-son-geniales-pero-sospecho-que-no-lo-son-tanto, inesperadamente se publicó en España El hombre del techo (Anaya, 2001), una novela suya con muchas ilustraciones y algunas series de viñetas. No fue especialmente reveladora. Lo recuerdo como un trabajo correcto, pero no brillante. Porque ese es el asunto. Nadie lo ha adjetivado de artesano o de buen profesional, no, los piropos siempre han ido de genio para arriba. Y claro, con esos precedentes, su lectura siempre ha sido un tanto decepcionante. En 2005 Astiberri publicó Munro, otra obra bienintencionada pero sin garra.

Matar a mi madre - Una novela gráfica de Jules Feiffer, edita Sapistri
Ahora nos llega esta ambiciosa novela gráfica. Gran formato, libertad absoluta por lo que se puede deducir de la cuidada edición, que viene cargada de comentarios elogiosos de Gaiman, Ware, Spiegelman y hasta de Stan Lee. Lo primero que llama la atención es el dibujo. Como siempre pero un poco menos elaborado, si ello es posible. Se lee al límite de la tolerancia, con esa sensación de “me están tomando el pelo”. Pero digamos que en la primera parte puede llegar a olvidarse el grafismo y que en el balance final no es con mucho lo peor. He visto cosas más horrorosas que esta especie de rotuladores usados y aguados que emplea el dibujante.

No, lo peor es el argumento, que no llego a entender cómo alguien puede tomarse en serio. Otra vez, la primera parte es muy diferente a la segunda, con el salto a Hollywood. Digamos que Feiffer tiene cierto crédito y, aunque pone en escena a personajes difíciles de diferenciar, lo seguimos (o lo intentamos, al menos) en esa suerte de novela negra muy desquiciada con que arranca el relato. Pero el crédito se disipa rápidamente en el segundo bloque. Años después, los protagonistas del primer acto se han trasladado a Hollywood. Además, entran en escena nuevos héroes, como ese galán con bigote y de misteriosa personalidad que le hace sombra al protegido de la madre que da título a la obra. Situarse y recuperar el hilo del relato es casi imposible. Luego viene el enloquecido viaje a la selva, con los soldados que están en primera línea. Todo sale mal y hay un reparto de balas para todos. En el absurdo final se descubren hermanas desaparecidas, ellos resultan ser ellas (aunque eso no es óbice para el amor) y todos hablan y hablan. Digno de la más infame telenovela venezolana. Y que me disculpen los pobres venezolanos. Todo es melodramático e impostado y el conjunto es plomizo y abrumador, sin ningún interés. Seguro que Almodóvar haría una gran película con este material. Pero yo nunca iría a verla.
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viernes, 15 de mayo de 2015

CÓMIC DE LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Alfonso Zapico 
La balada del Norte. Tomo 1.
Astiberri, 2015.
226 páginas, 18 euros.

UNA DE MINEROS


Alfonso Zapico vuelve con un relato sobre la revolución asturiana del 34. Si antes había abordado asuntos tan cosmopolitas como el nacimiento del estado de Israel o la vida de Joyce, ahora regresa a su tierra natal para contar unos hechos muy locales que sin embargo marcaron el destino de todo un país.


Y es que pocos sucesos han resultado tan controvertidos como la revolución del 34, cuna y crisol de posteriores revueltas, según la posición adoptada por algunos comics recientes. Dentro de la sempiterna hiper-legitimación de la izquierda, la rebelión de los mineros asturianos habría supuesto un mitológico puñetazo sobre la mesa, un ¡basta ya! a la explotación, que antecedería a todas las revoluciones que la sucedieron. Se habrían exigido unos derechos naturales, con toda justicia, de la misma forma en que la mística nacionalista asume el derecho divino que asistía a Companys proclamando la independencia de Cataluña, el único que se sumó (brevemente) a los revolucionarios asturianos. La versión oficial insiste además en la escasa legitimidad del gobierno republicano. Por supuesto existe una lectura diferente que entiende los sucesos asturianos como un intento fallido de Guerra Civil, un ensayo de las matanzas que se producirían dos años después. Todo el mundo parecía desear una escabechina que al final llegó. Y todos despreciaban unos gobiernos democráticos que, con todos sus defectos, eran lo más parecido a la ley con que se contaba. Si los gobernantes del 36 eran legítimos, no eran tan diferentes los del 34, por mucho que se pretenda desacreditarlos.

Estos asuntos se han discutido durante tanto tiempo que no seré yo quien pretenda tener la última palabra al respecto. Por eso agradezco intentos como el de Zapico. Ha tenido la voluntad y el coraje de acercarse a estos temas incorporando los datos con que contamos y permitiendo que las conclusiones o la verdad se construyan en la mente de cada lector, además de fabricar un inmenso relato por el camino. Era inevitable tropezar con ciertos escollos míticos.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
En Asturias todo lo referente a la minería es casi una religión. Incluso en estos días en que afloran inmensas vetas de corrupción entre sindicalistas que supuestamente defendían los derechos de sus compañeros; con el jefe de todos ellos, Jose Ángel Fernández Villa, acusado de delitos económicos de enorme magnitud y encastillado en un hospital porque sufre un “síndrome confusional”.

Incluso ahora, digo, son muchos los que pretenden mantener una imagen virginal, idílica, de los mineros y sus sindicatos. El coste en vidas humanas de las minas las convirtió desde el principio en negocios ruinosos que sólo se sostenían a costa de unos salarios bajos y unas condiciones laborales en las que nada estaba cubierto, sin pensiones de invalidez ni viudedad. Esa era la situación que todos conocíamos por clásicos como ¡Qué verde era mi valle! 

Ahora bien, esas condiciones cambiaron hace mucho y los fondos que deberían haber permitido el desmantelamiento de una industria poco rentable y su transformación en proyectos de futuro, se desviaron y se invirtieron ineficazmente, una de las razones evidentes de la decadencia de Asturias en los últimos cuarenta años. Lógicamente, decir esto supone chocar contra el mito fundacional minero y ser calificado inmediatamente de reaccionario y lo que se les ocurra.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Por tanto, el contexto en que trabaja Zapico es extremadamente volátil, muy complicado. Empezando por el final y volviendo al maestro Ford, él opta por “imprimir la leyenda”. No renuncia a esa mirada admirativa y compasiva hacia los mineros, que sin duda mamó durante su infancia en las cuencas. Pero la completa con verdad. Toda la verdad sobre las infectas condiciones de trabajo pero sin ocultar las consecuencias vitales de toda esa presión, con unos mineros al borde del alcoholismo y proclives a la violencia doméstica.

La fuerza que padecían en la mina era la misma que aplicaron contra sus mujeres e hijos e incluso contra sus propios compañeros. Por supuesto, al lado de esa frustración apenas contenida Zapico tiene la habilidad de incluir escenas tan líricas como la de la cabra. Primero convierte en imágenes un clásico tema de Víctor Manuel sobre un accidente en la mina. A través de una serie de viñetas mudas nos permite sentir la canción por dentro, consiguiendo un efecto realmente emocionante. Pero es que luego, tras la secuencia del entierro, vemos cómo uno de los protagonistas le lleva una de sus cabras a la madre del minero difunto, apenas un niño. Ahora que se ha quedado sin el jornal del hijo, el animal le permite contar con algo para comer. Sin apenas subrayados, con mucha sobriedad, se nos muestran los verdaderos dramas y la profunda miseria que se agazapaban a la sombra de las minas. Escenas como esta o como la de la mula a la que hay que sacrificar justifican posteriores actos de violencia. O, al menos, los explican, los enmarcan en una secuencia lógica de acontecimientos.

Por supuesto, tampoco evita contextualizaciones más generales, aportando datos sobre la situación en España y el resto de Europa, incluyendo el ascenso de Hitler al poder en 1933. Pero lo hace a toda velocidad, sin darles mucha importancia en el conjunto del relato. Parecido tratamiento reciben las conspiraciones de políticos y sindicatos que condicionan y enmarcan las actuaciones de los trabajadores. Su papel debe ser citado pero Zapico parece muy consciente de que el éxito artístico de su trabajo no va a depender de ellos si no de los personajes que consiga construir y de la verdad que logre insuflarles.

Y lo cierto es que su reparto no deja de ser curioso. Por supuesto tenemos a un patrono, cuyo nombre no corresponde con ningún aristócrata real pero que, al igual que la sustitución de las denominaciones de periódicos, minas y algunos lugares, no evita que pueda asociarse con figuras históricas con las que coincide al menos en parte. También aparece un líder minero con todas las características que cabría esperar, un noble bruto, dispuesto siempre a emborracharse, que intenta ser justo y que sobrevive al dolor de los hijos perdidos por accidentes o miseria. Cabe decir que tanto el marqués como el trabajador son grandes personajes llenos de matices, evitan los estereotipos con ferocidad y yo diría que Zapico se esfuerza por aportar humanidad al plutócrata y mostrar las debilidades del líder obrero.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
A partir de ahí el resto del elenco no era tan previsible. En realidad, el primer tomo ofrece una versión de Romeo y Julieta en las cuencas. Romeo es el hijo del marqués, un decadentista que aparentemente está a punto de morir por una enfermedad pulmonar, dedicado a editar libros de poetas rusos, cuyos versos salpican las páginas de esta Balada. Es probablemente el único resbalón pedante del libro, que perdono porque incluye un delicioso fragmento de Ana Ajmátova. Julieta es (¿ya lo han adivinado?) la hija del minero, que trabaja como doncella en la casa del marqués. No es exactamente que el marquesito la seduzca ya que Zapico le da unas facciones y una personalidad que recuerdan inevitablemente a Maureen O’Hara y quienes hayan visto El hombre tranquilo o la ya citada ¡Qué verde era mi valle!, entre otros films inmortales de Ford, sabrán a qué atenerse. Una chica pobre pero con mucha dignidad, carácter y curiosidad. Así que acepta las aventuras que le propone el moribundo marquesito, que incluyen una escapada a Oviedo donde contemplarán juntos una ópera en el Teatro Campoamor. Aquí Zapico replica un juego de espejos que ya emplearon antes que él clásicos asturianos como Clarín o Pérez de Ayala. Me refiero a la escena en que los espectadores de una obra reproducen los sentimientos apasionados que se están representando en el escenario. Está bien, pero yo siempre he pensado que Hergé tenía razón: si sacas una ópera en un tebeo, debes reírte de ella.

La cuestión es que Zapico maneja con maestría estos personajes y, de la misma forma que en Titanic sabíamos lo que iba a pasar al final y eso no afectaba al brío narrativo de Cameron, aquí todos sabemos del baño de sangre que se avecina y con cuyo prólogo se cierra este primer volumen. Pero ese final conocido no afecta a la capacidad de Zapico para engancharnos a personajes vivos y creíbles, conmovedores e irritantes, que forman parte de un tremendo fresco histórico que emociona por su ambición, ritmo que nunca cae y perfectos resultados. Un trabajo espléndido que no deberían perderse.
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